Evacuación o Confinamiento en uso hospitalario.

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El lunes, día 13 de agosto, alrededor de las nueve de la noche, se produjo un incendio en el Hospital de la Candelaria, en Tenerife. La noticia rápidamente se extendió por las Redes Sociales, con numerosas imágenes, y lo primero que me llamó la atención no fue el fuego en sí, o el trabajo de los Bomberos, lo que me llamó la atención fue ver a pacientes evacuados en camas y dispuestos juntos en la calle, con el lógico caos fruto del acontecimiento.

Es por este motivo que escribo este artículo, contando con el beneplácito del 95% de tuiteros, con la intención de mejorar en la cultura de la Autoprotección, y sin el menor ánimo de evaluar o juzgar lo acontecido, que además desconozco.

En el uso hospitalario, en el que se incluyen las residencias de mayores, ya que tienen características muy similares a un hospital, se dan unas particularidades especiales, fundamentalmente entre la población que alberga, y es que suelen ser mucho los casos de personas con movilidad reducida o nula. Por lo que el debate de evacuar o confinar, y cómo hacerlo, en una situación de emergencia, cobra aquí un cariz especial y vital.

Hay que partir de la premisa de que un edificio de uso hospital cuenta con buenos medios técnicos de protección pasiva y activa ante una situación de incendio, así como con medios humanos (personal de autoprotección) formados y entrenados, todo ello contemplado dentro de un Plan de Autoprotección vivo, mantenido, que funcione más allá del papel.

Dentro de todos esos medios, las puertas de protección contra incendio son para mí el medio estrella, ya que van a soportar el paso del fuego y del humo un mínimo de tiempo suficiente para la llegada de los Bomberos. La puerta contra incendio de menor resistencia aguanta 30 minutos el paso de fuego y humo, de manera que un sitio seguro será aquel en el que haya una de estas puertas entre nosotros y el incendio.

Si nos fijamos, la mayoría de hospitales se construyen en alas o pasillos, que comunican con un hall principal, sobretodo en las zonas de las habitaciones, y dichas alas están delimitadas en ambos extremos por puertas contra incendio.

Ésto, que es una exigencia del Código Técnico de la Edificación, nos está dando la pista de cómo debe ser la planificación tipo de una evacuación, que es más allá de una puerta contra incendio, ya que la evacuación es un riesgo en sí misma, más aún con personas de movilidad reducida.

La planificación y la normativa, en uso hospitalario, tienen ya prevista la forma de realizar una evacuación básica de personas con movilidad reducida, encamadas o en silla de ruedas, siempre más allá de una puerta contra incendio, contando con el espacio suficiente para albergar a dichas personas, bien el hall de la planta o bien en el ala anexa. Una vez realizada esa evacuación básica, hay que confiar en el Plan de Autoprotección, tanto en sus medios técnico como en los humanos, si el Plan está bien elaborado, implantado y mantenido, funcionará. Cuando lleguen los Bomberos al lugar, ellos decidirán si esa evacuación básica es suficiente o no, utilizando criterios más avanzados para sustentar la decisión.

Personalmente, no me gusta ver evacuaciones indiscriminadas de las de "a la calle todo el mundo", con o sin camas, con o sin punto de reunión, son la materialización del caos y de la falta de planificación, además de un riesgo en sí mismo y una dificultad añadida para los Bomberos que acudan al lugar.

Ignacio Tébar

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