La Muerta Súbita del Lactante.


La muerte súbita del bebé resulta tan repentina como trágica, un bebé completamente sano en apariencia fallece bruscamente mientras duerme. Sin avisos, sin signos previos de que pudiera suceder. Ni siquiera una autopsia posterior consigue explicar qué es lo que ha ocurrido.
La muerte súbita del bebé (o síndrome de muerte súbita del lactante SMSL) es, con mucho, la principal causa de muerte en niños entre el mes de vida y el año de edad. De hecho, se producen en torno a 0.5-1 casos por cada 1.000 lactantes y, en España, se estima que se dan 100 casos al año.
Pese a todos los datos anteriores, el SMSL sigue siendo un fenómeno desconocido, no se sabe cuál o cuáles son las causas tras estas repentinas muertes. Las principales hipótesis barajan que, en realidad, la muerte súbita se deba a distintas causas que estén relacionadas con un sistema nervioso inmaduro que es incapaz de controlar correctamente el corazón o los reflejos respiratorios durante el sueño o de despertarse cuando es debido.
De esta manera, por ejemplo, ante un cese transitorio de la respiración (apnea), lejos de despertarse o respirar forzadamente como reflejo ante este suceso, como sería lo normal, el lactante no respondería de ninguna forma, produciéndose una asfixia. Los bebés prematuros poseen un mayor riesgo, a más prematuridad, mayor riesgo de muerte súbita, lo que respalda la idea de un sistema nervioso inmaduro como el principal culpable tras este fenómeno.

Cómo reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante
Aunque las causas tras este síndrome nos sean desconocidas, sí que se conocen muy bien los factores de riesgo y de protección gracias a multitud de estudios. Periódicamente, importantes instituciones médicas como la Academia Americana de Pediatría hace públicas recomendaciones actualizadas sobre lo que debe hacerse y lo que no para minimizar al máximo el riesgo de muerte súbita. Gracias a estas medidas el número de bebés muertos por este síndrome ha disminuído de forma notable en las últimas décadas. Resulta, por tanto, imprescindible conocer y aplicar las recomendaciones más actuales.
-Colocar al bebé para que duerma boca arriba (decúbito supino). De entre todas las medidas para reducir el riesgo, esta es de las más importantes y que mejor se conocen. Un bebé que duerma boca abajo o en lateral tiene un riesgo sensiblemente incrementado de muerte súbita. Para evitar una posible deformación del cráneo al dormir boca arriba (plagiocefalia posicional) se recomienda dejar a los bebés jugando boca abajo, al mismo tiempo que se favorece así su desarrollo motor.
-Utilizar un colchón rígido (nunca un colchón blando, una cama de agua, etc...) y evitar la presencia de juguetes en la cuna del bebé cuando vaya a dormir para evitar cualquier riesgo de obstrucción de vías aéreas.
-No sobrecalentar al bebé ni abusar de la calefacción. La temperatura de la habitación del bebé debe estar en torno a los 20 ºC y no hay que abrigarlo excesivamente.
-Los revestimientos acolchados para los barrotes de la cuna deben evitarse al incrementar el riesgo de muerte. Si la separación entre los barrotes es menor a 6 centímetros (para que el bebé no pueda introducir la cabeza) son totalmente innecesarios.
-No es recomendable la utilización de almohadas, mantas ni cojines, ya que incrementan el riesgo de muerte. De ser necesaria la utilización de sábanas, tiene que estar bien fijadas a la cama pero sin estar muy apretadas. Ningún elemento dentro de la cuna debe tapar nunca la cabeza del bebé.
-Nada de tabaco: ni durante el embarazo, ni enfrente del bebé o en casa. También debe evitarse la ingesta de alcohol durante el embarazo.
-Se recomienda que el bebé comparta habitación con los padres, pero nunca compartir cama.
-Dar el pecho al bebé. La lactancia materna se asocia fuertemente con una reducción del riesgo de muerte súbita.
-Vacunación correcta del bebé. Los estudios reflejan una disminución del 50 % del riesgo de muerte súbita al recibir el bebé las vacunas recomendadas.
-Darle el chupete al bebé al ponerlo a dormir. Si queda dormido y el chupete se cae, no volver a ponérselo.
-Los monitores comerciales no son de utilidad para reducir el riesgo de muerte súbita en bebés sanos. Sólo sirven para incrementar la ansiedad de los padres.
La mayoría de estas recomendaciones están bien establecidas desde hace años y su respaldo científico es potente. Otras recomendaciones, más recientes y menos conocidas (y con menos estudios científicos a sus espaldas) como el uso del chupete o la lactancia materna se asocian a protección de muerte súbita pero no podemos estar completamente seguros que sean la causa de esta protección. Aún así, en este caso es recomendable pecar de prudente y aplicar estas recomendaciones como si fueran causa de protección hasta que dispongamos de más datos para actuar con mayor conocimiento. Quizás no sepamos a qué se deben estas trágicas muertes, pero está en manos de todos actuar para reducir su aparición.
Para saber más:
Por: Esther Samper.

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