MANUAL DE INTERVENCION EN ACCIDENTES DE TRANSPORTE DE MERCANCIAS PELIGROSAS.

TEBMOR formación en emergencias:

INDICE.
1. INTRODUCCION.
2. TIPOS DE ACCIDENTES.
3. PREPARACION PREVIA A LA INTERVENCION.
4. INTERVENCION.
4.1. OBJETIVOS.
4.2. PRINCIPIOS BASICOS.
4.3. FASES DE LA INTERVENCION.
4.3.1. RESCATE Y RECONOCIMIENTO.
4.3.2. ZONIFICACION Y SEÑALIZACION.
4.3.3. PLAN DE ACTUACION.
4.3.4. DESCONTAMINACION.


1. INTRODUCCION.

Sustancia peligrosa es toda aquella que puede ser perjudicial para las personas, los bienes o el medio ambiente, debido a sus características físicas y/o químicas.

En el ámbito del transporte se utiliza el término “mercancía peligrosa”, ámbito que está ampliamente regulado por una extensa legislación, tanto nacional como internacional, dadas las peculiaridades de este tipo de transporte, así como por los riesgos que supone. Dicha legislación sigue los criterios del Comité de Expertos de Naciones Unidas, recogidos en las “Recomendaciones relativas al transporte de mercancías peligrosas (libro naranja)”.

Las formas de transporte de mercancías peligrosas son varias, por tierra (carretera o ferrocarril), por mar y por aire, y cada una tiene una reglamentación específica:

- ADR. Acuerdo europeo relativo al transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera.
- RID. Reglamento relativo al transporte internacional de mercancías peligrosas por ferrocarril.
- Instrucciones OACI (Organización Internacional de Aviación Civil).
- IMDG. Código Marítimo Internacional de Mercancías Peligrosas.

De las cuatro formas de transporte el mayor número de accidentes se da en el transporte por carretera, hecho que muestran las estadísticas claramente.


2. TIPOS DE ACCIDENTES.

La “Directriz Básica de planificación de Protección Civil ante el riesgo de accidentes en los transportes de mmpp por carretera y ferrocarril” (RD. 387/1996, de 1 de marzo), clasifica los accidentes terrestres de mmpp en 5 tipos:

- Tipo 1. Avería o accidente en el que el vehículo o convoy de transporte no puede continuar la marcha, pero el continente de las materias peligrosas transportadas está en perfecto estado y no se ha producido vuelco o descarrilamiento.
- Tipo 2. Como consecuencia de un accidente el continente ha sufrido desperfectos o se ha producido vuelco o descarrilamiento, pero no existe fuga o derrame del contenido.
- Tipo 3. Como consecuencia de un accidente el continente ha sufrido desperfectos y existe fuga o derrame del contenido.
- Tipo 4. Existen daños o incendio en el continente y fugas con llamas en el contenido.
- Tipo 5. Explosión del contenido destruyendo el continente.


3. PREPARACION PREVIA A LA INTERVENCION.

Toda intervención de emergencia necesita de una preparación previa, hay que minimizar al máximo la improvisación o intuición del momento, para ello contamos con las siguientes herramientas:

- Protocolos. Son los procedimientos operativos donde se plasman los medios materiales y personales en función de cada siniestro, así como las tareas asignadas a cada uno de los intervinientes. Los protocolos facilitan la toma de decisiones y la distribución de medios, y mejoran la eficiencia de la intervención.

- Identificación de riesgos. Es importante conocer exactamente los riesgos dentro de nuestro ámbito de actuación (empresas, productos, transportes, etc.), y el entorno que los rodea (accesos, peligros, instalaciones cercanas, etc.).

- Bases de datos de sustancias peligrosas. Debe existir una base completa de información en la que apoyarse, así como fichas resumen o de manejo rápido. Entre las fichas y bases existentes podemos destacar:
* Fichas de intervención de la Dirección General de Protección Civil y Emergencias.
* Fichas de intervención del Gobierno Vasco.
* Fichas de intervención CEFIC (European Chemical Industry Council), conocidas como fichas ERIC.
* Guía de respuesta ERGO, de CANUTEC (Canadian Transport Emergency Centre of the Department of Transport).
* El Centro Español de Respuesta ante Emergencias durante el Transporte de Productos Químicos Peligrosos (CERET), que opera las 24 horas del día, los 365 días del año, y que en caso de accidente pueden facilitar toda la información necesaria sobre el producto implicado, localizar empresas competentes en un producto concreto, o prestar asistencia mediante asesoramiento en el lugar del incidente, o con medios materiales. El teléfono de asistencia es el 91 / 537 31 00.

- Entrenamiento y realización de simulacros. Es la base para la correcta ejecución de las tareas. Teniendo en cuenta que debe entrenarse más aquello que se realiza menos.


4. INTERVENCION.

4.1. OBJETIVOS.

La intervención en accidentes donde haya implicadas mercancías peligrosas tiene tres objetivos básicos:

1. Salvamento de vidas.
2. Salvaguarda de bienes.
3. Minimizar el impacto ambiental.

Los dos primeros objetivos son tan claros como tradicionales en el ámbito de la emergencia, sin embargo, el minimizar el impacto ambiental es un objetivo que todavía no ha alcanzado el valor y el protagonismo de los anteriores. Además hay que tener en cuenta que, entrando en materia legal, aunque la protección ambiental nunca podrá suplantar en el orden a la protección de las personas, si puede entrar en conflicto con la salvaguardia de bienes.


4.2. PRINCIPIOS BASICOS.

Hay una serie de principios básicos que, al margen de protocolos y del tipo concreto de accidente, han de tenerse en cuenta en cualquier intervención ante productos peligrosos.

- Seguridad de los intervinientes. Siempre ha de primar la seguridad del personal interviniente sobre cualquier otro aspecto. No se intervendrá sin el nivel de protección adecuado al riesgo, si se desconoce el nivel de riesgo se asumirá el máximo posible. El nivel de protección mínimo admisible será el nivel 1.

- Canales y medios de comunicación. La comunicación es vital en este tipo de intervención. Es aconsejable que los equipos de comunicación formen parte inseparable de los trajes y que no precisen del uso de las manos (sistema de activación por voz).

- Distancia de seguridad. Se deben establecer unos perímetros de seguridad, identificados y respetados por todo el personal interviniente. El número de intervinientes en la zona de máxima exposición ha de reducirse al mínimo indispensable.

- Trabajo en parejas. Cualquier trabajo a realizar en la zona más expuesta precisa al menos de dos personas, que serán inseparables.

- Equipo de socorro. Una vez establecido el número de intervinientes que realizará un trabajo determinado, otro equipo igual en número y equipación debe estar preparado para una posible acción de emergencia. No se comenzará a realizar ningún trabajo hasta que los componentes de ambos equipos (intervención y SOS) estén perfectamente equipados y conozcan exactamente las tareas a realizar.

- Control de aire del ERA. Dentro de los cometidos a realizar en la intervención ha de contemplarse el control de ERA de todo el personal que vaya a intervenir con él, acción importantísima para dar seguridad a los intervinientes.

- Tratar todo el equipo interviniente como contaminado. Todos los materiales y herramientas empleados en la intervención han de dejarse a la salida, antes de pasar por el puesto de descontaminación, para su posterior limpieza.

- No entrar en contacto con la sustancia. Es el principio más básico y fundamental. Debe evitarse todo contacto innecesario con el producto, aunque se esté perfectamente protegido. Evitar los charcos y las fugas ayudará a la no dispersión del producto y a no agrandar la zona contaminada.


4.3. FASES DE LA INTERVENCION.

La intervención en un accidente de mercancías peligrosas la podemos dividir, de manera general, en cuatro fases:

1. Rescate y reconocimiento.
2. Zonificación y señalización.
3. Plan de actuación.
4. Descontaminación.


4.3.1. RESCATE Y RECONOCIMIENTO

La prioridad absoluta en esta fase es el rescate de posibles víctimas del accidente, siempre y cuando sean accesibles y los intervinientes cuenten con el nivel de protección adecuado, que será el nivel I, todo ello con la mayor rapidez que sea posible.

El siguiente objetivo de esta fase es averiguar la naturaleza del accidente, para ello habrá que identificar el producto o productos implicados y el peligro que suponen, además habrá que evaluar el entorno del accidente (víctimas, poblaciones cercanas, redes de comunicación, dirección y velocidad del viento, pendiente del terreno, sistemas de recogida de aguas, etc.). En base a la información obtenida el mando determinará todas las acciones de la intervención, estableciendo prioridades.

El reconocimiento e identificación debe hacerse a la mayor distancia posible, para no entrar en contacto con las sustancias peligrosas, incluso utilizando prismáticos. Si esto no fuera posible o si hubiera que realizar algún rescate rápido, una pareja de intervinientes, equipados con nivel I, se adentrarán en el lugar del accidente para hacer los rescates pertinentes, así como el reconocimiento, todo en el menor espacio de tiempo que sea posible, transmitiendo la mayor información posible al mando de la intervención.

Por todo lo expuesto anteriormente, el personal interviniente ha de estar perfectamente entrenado en búsqueda e identificación de sustancias peligrosas, reconocimiento de tipos y formas de recipientes, códigos de señales y colores, placas y etiquetas, documentos de transporte del vehículo, etc., además de conocer el manejo del explosímetro y otros detectores, y estar familiarizado con ciertos términos químicos y físicos.

La identificación de la sustancia peligrosa no debe basarse exclusivamente en el panel naranja y en las etiquetas de peligro, también se ha de buscar la carta de porte y la ficha de seguridad, para contrastar así toda la información.

Es aconsejable que los intervinientes en esta fase lleven el siguiente material:

- Explosímetro u otro aparato de detección y medida.
- Aparato de comunicación.
- Pizarra con rotulador atado.
- Linterna antideflagrante.
- Cámara de visión térmica.


4.3.2. ZONIFICACION Y SEÑALIZACION.

Después de realizar la fase de rescate y reconocimiento, o de manera simultánea, se procederá a aislar el lugar del accidente, diferenciando tres zonas (caliente, fría y templada) que estarán perfectamente señalizadas.

Zona caliente. Es donde se encuentra el accidente, por lo tanto es la zona de más riesgo y exposición a la sustancia peligrosa. En ella entrarán los mínimos intervinientes indispensables para actuar. Debe estar perfectamente balizada, y quedarán claramente señalizadas las zonas de entrada y salida. En la salida se ubicará el puesto de descontaminación, con todo el material preciso para ello.

Zona templada. En esta zona el riesgo no es inminente, pero es de acceso limitado, sólo estarán los medios necesarios para la intervención. Ha de estar dispuesta para evacuarse si fuera necesario, por ello los vehículos se ubicarán en disposición de salida rápida, teniendo la precaución de tener una vía libre, tanto de escape como de entrada.

Zona fría. En realidad comprende todo el terreno que se extiende a partir de la zona templada. En ella se ubicarán los medios y cuerpos de seguridad, así como los medios sanitarios. También se utilizará como zona de descanso y avituallamiento de los intervinientes.

A la hora de zonificar, lo más importante es definir el radio de la zona caliente, ya que la distancia que define la zona templada será la suficiente para maniobrar con los vehículos, realizar la preparación del material necesario, etc. En cualquier caso, la distancia que define las zonas podrá apoyarse en el urbanismo de la zona.

* Un método básico para definir el radio de la zona caliente es el basado en el estado y riesgo de la materia, aspectos que podemos descifrar de los números de riesgo, así:

- De manera general y cuando no conocemos el producto o los números de riesgo--- 100 m.
- Para sólidos y líquidos inflamables--- 50 m.
- Si hay riesgo de BLEVE--- 600 m o 300 m con parapeto.

* En un método avanzado se tendrán en cuenta de una forma más exhaustiva características y valores que definen el riesgo, como son presión de vapor, índice de toxicidad, dirección y velocidad del viento, pendiente del terreno y entorno del accidente. Este método es más complejo, pero a la vez más acertado.

- Presión de vapor. Consiste en transformar en metros la presión vapor del producto a temperatura normal (20ºC), expresada en Kilopascales (KPa), y aumentando el resultado al doble si se trata de un producto inflamable.

                  100 KPa = 1 atm = 1 BAR = 1 kg/cm2 ------------ 100 metros.

Este método es orientativo, ya que pueden resultar distancias absurdas, tanto por exceso como por defecto. Como ejemplo práctico, se puede valorar el hecho de que a la llegada de los servicios de emergencia, si la cisterna lleva tiempo fugando, la presión puede haberse reducido hasta una presión cercana a la atmosférica (1 atm), luego si no se tapona, se podrá fijar el radio en 100m.

- Indice de toxicidad e inflamabilidad. Este método se basa en hacer mediciones y establecer el radio de la zona caliente hasta alcanzar:
• la concentración inmediatamente peligrosa para la vida y la salud (IPVS), en el caso de la toxicidad,
• el 50% de límite inferior de inflamabilidad, si se mide la inflamabilidad.

Este método puede ser poco práctico ya que requiere mediciones continuas que pueden suponer mover los perímetros una vez comenzada la intervención.

- Densidad relativa. El aire tiene una densidad relativa de 1 kg/m3, así que los gases con densidad relativa > 1 kg/m3 serán más pesados que el aire y se mantendrán a nivel del suelo, donde representan un riesgo para las personas, por este motivo se tomarán distancias superiores a las prescritas, ya que el viento los arrastra peor y se pueden acumular en oquedades, sótanos, etc.

- Dirección y velocidad del viento. Este factor determinará si la zonificación es circular (< 10 km/h) u ovalada en el sentido del viento (> 10 km/h). Pero más importancia tiene recordar que el acceso al accidente debe de realizarse con el viento por la espalda (barlovento), siempre que sea posible.

- Pendiente del terreno. Este factor condicionará la zonificación en el caso de derrame de líquidos, así como en gases con densidad relativa > 1 kg/m3 y por lo tanto más pesados que el aire.

La decisión de cómo zonificar ha de ser una decisión rápida, no se debe complicar mucho la decisión y en todo caso se ha de ser realista, fijando unas distancias que permitan el adecuado desarrollo de la intervención.


4.3.3. PLAN DE ACTUACION.

Con la información recibida durante el reconocimiento y evaluada la situación se determinarán las acciones a realizar, estableciendo un orden de prioridades. En función de la situación y de los medios disponibles, el plan de actuación será ofensivo, encaminado a resolver la intervención, o defensivo, limitando la progresión de la intervención y protegiéndose de los riesgos, hasta la llegada de más medios.

Además de las acciones de salvamento y de mitigación de la sustancia, se debe determinar el nivel de protección de los intervinientes. En función del nivel requerido, se tendrán que realizar una serie de acciones que implicarán a un determinado número de intervinientes. Se debe evitar la sobreprotección, tendencia muy común en este tipo de intervenciones, ya que supone un perjuicio del personal interviniente y, en consecuencia, de la intervención, en definitiva, el nivel de protección ha de ser acorde al peligro de la sustancia, teniendo en cuenta el principio básico de no entrar en contacto con la sustancia.

Los riesgos que podemos encontrar en la intervención son:

- Incendio.
- Fuga.
- Derrame.

En caso de incendio se procederá a controlar o extinguir el mismo. Si el incendio es de un gas, en principio no se extinguirá, ya que es preferible que el gas se consuma a que se escape libremente a la atmósfera. Se refrigerará la parte superior de la cisterna con agua, siempre y cuando no reaccione con el producto, evitando así el riesgo de BLEVE, y se apantallará el fuego con agua pulverizada, a la vez que se intenta cortar la fuga, cerrando llaves, taponando, etc. Si el incendio es de un líquido se procederá a su extinción, empleando para ello la espuma adecuada. En principio se cubrirá con espuma cualquier derrame, aunque no esté incendiado, precisamente para eliminar este riesgo.

En el caso de fugas y derrames de gases o líquidos, las técnicas posibles para controlar la propagación y mitigar el accidente pueden ser diversas, en función de las características del accidente y de las propiedades del producto, algunas de estas técnicas son:

ABSORCION. Proceso por el cual un líquido penetra a través de un material sólido y queda retenido en él, provocando un aumento de su volumen. Es fácil de realizar en la mayoría de casos, con materiales tales como arenas y sepiolitas. Este método está indicado para pequeños derrames, ya que la capacidad de absorción del absorbente es limitada. Hay que tener en cuenta que una vez que el absorbente se ha empapado del líquido, adquiere las propiedades de este y, por tanto, debe tratarse como tal, por ejemplo al absorber un combustible.

CONTENCION. Consiste en el empleo de barreras físicas para impedir el avance de la sustancia derramada o canalizar su avance hacia un lugar deseado. Es el método más fácil de emplear en el supuesto de derrames de gran volumen, utilizando arenas o sepiolitas, y recipientes diseñados al efecto o de fortuna.

DILUCION. Proceso mediante el que se aplica agua a productos, que sean solubles en ella, para disminuir el riesgo a valores seguros. Hay que tener en cuenta que implica un aumento considerable del volumen de producto a contener y a tratar, además de que no resulta fácil saber si se ha conseguido la dilución completa del producto. Antes de aplicar el método es imprescindible cerciorarse de que la sustancia a diluir no es reactiva con el agua. Es una buena técnica para pequeños derrames y fugas de gases solubles en agua.

SOBREEMPAQUETAMIENTO. Se trata de introducir recipientes dañados en otros de mayor tamaño. Es un método muy sencillo en el que se emplean sacos, cajas, jerricans, bidones, etc., teniendo la precaución de que el recipiente no tenga ninguna contraindicación con el producto.

DISPERSION. Es un método aplicable a fugas de gases, consiste en repartir el gas en un suficiente volumen de aire a fin de evitar concentraciones peligrosas. Se utiliza aplicación de agua pulverizada, otra opción es el uso de turboventiladores, siempre y cuando no supongan un riesgo en la intervención.

TRASVASE. Normalmente este método será realizado por una empresa especializada. Se utiliza en derrames, utilizando bombas específicas para introducir el producto en otro recipiente. En ocasiones se utiliza un trasvase provisional, conteniendo el derrame e introduciéndolo de nuevo en el contenedor dañado, formando así un circuito cerrado.

VENTEO. Consiste en abrir válvulas de manera controlada para que el producto escape a la atmósfera, para evitar sobrepresiones interiores. Este método tiene sentido en productos más ligeros que el aire, ya que de lo contrario supondría un problema mayor.

CUBRIMIENTO O SELLADO. Con esta técnica se intenta reducir la emisión de vapores de un derrame, empleando espuma o incluso una lona o plástico impermeable. Desecharemos las lonas para cubrir líquidos inflamables, ya que pueden generar electricidad estática y ser una fuente de ignición.

TAPONAMIENTO. Es posiblemente la técnica más extendida para mitigar incidentes con mmpp. Es muy eficaz pero resulta muy delicada cuando se trata de gases a presión o licuados, por ello debe usarse para fugas con presión vapor cercana a la atmosférica (aproximadamente cuando se pierde el 20% del producto). El material para taponar fugas es muy variado, algunos ejemplos son: cojines y bandas tapafugas, cojines y abrazaderas hermetizadoras, cuñas neumáticas, de madera o teflón, tapones, pasta hermetizadota, estranguladores hidráulicos, estropajo de plomo, cinta engrasada para fugas de hidrocarburos, etc. Al colocarse este material, se tendrá la precaución de sujetarlo con una eslinga u otro dispositivo que asegure su colocación, esta maniobra es imprescindible en depósitos presurizados, para evitar que cuando aumente la presión interna de nuevo pueda lanzarla.

RELICUACION. Es un procedimiento que puede realizarse en el caso de fugas de gases licuados. Consiste en canalizar la fuga en fase gaseosa a través de mangueras de plástico, caucho u otros materiales, hasta un recipiente donde se irá almacenando el producto nuevamente licuado. Dicho recipiente se cubrirá con una lona para impedir su rápida evaporación. Puede hacerse de un modo más simple colocando una lona de plástico frente al punto de fuga, así parte de la fuga volverá a licuarse y escurrirá por el plástico hasta el recipiente habilitado. El mayor inconveniente de este método es el hecho de estar mucho tiempo y muy expuesto al producto.

INYECCION DE AGUA. En derrames de depósitos que contengan líquidos más ligeros que el agua, puede contemplarse la posibilidad de inyectar agua dentro del depósito, así el agua, al ser más pesada, irá al fondo y elevará progresivamente el producto, de esta forma, cuando alcance el nivel de la rotura, el producto fugado será agua.


4.3.4. DESCONTAMINACION.

Es el último e ineludible paso de una intervención con sustancias peligrosas, se puede definir como el empleo de medios físicos y/o químicos para eliminar, de manera superficial, los contaminantes presentes en el personal (intervinientes y víctimas) y herramientas que han estado en contacto con sustancias peligrosas, para evitar la propagación de la contaminación.

La zona de descontaminación ha de estar pensada y montada antes de comenzar cualquier acción de la intervención. Debe estar claramente definida y señalizada y a la salida de la zona caliente, teniendo en cuenta la dirección del viento y la pendiente del terreno. El personal encargado de la descontaminación irá con un nivel de protección II como mínimo.

Hay diferentes tipos de descontaminación en función del producto implicado en el siniestro, el conocimiento de los datos fisicoquímicos y toxicológicos de una sustancia nos marcará la metodología y nivel de descontaminación, en este sentido, se debe prestar especial atención a propiedades como la solubilidad en agua, estado físico, volatilidad y toxicidad. Los tipos de descontaminación se pueden resumir en base a los tratamientos empleados, estos son:

A) Tratamientos físicos. Venteo, absorción.

El venteo se utilizará preferiblemente cuando se haya implicadas sustancias muy volátiles y que no presenten una toxicidad excesiva. El fenómeno se basa en la dispersión del contaminante en el aire, para lo cual se pueden emplear ventiladores que aceleren el proceso. Este sistema deber ser completado con una neutralización, aunque sea poco agresiva.

Si el producto es muy aceitoso y no soluble en agua se puede utilizar la absorción mediante papel o manoplas y después neutralizar con un disolvente adecuado. Tanto el agua residual como el material absorbente deberán ser tratados y gestionados como residuos.

B) Tratamientos químicos. Neutralización.

La neutralización se va a centrar básicamente en modificar los niveles de acidez o basicidad de las sustancias, para ello se utilizarán reactivos específicos o agua y jabón, dependiendo de la sustancia.

Descontaminación mediante reactivos. Una vez conocido el producto a tratar, lo ideal sería emplear un reactivo específico que minimizase los efectos dañinos del contaminante, esto implicaría llevar en el vehículo de emergencia una gran cantidad de descontaminantes para poder abarcar el abanico de posibles productos que se puedan ver implicados en un accidente. De forma práctica, si se agrupan a los agentes causantes de la contaminación en tres grandes familias y se establecen como agentes descontaminantes productos de uso cotidiano, podemos tener:

PRODUCTO A DESCONTAMINAR   -   SOLUCION A PREPARAR

Agentes biológicos, residuos orgánicos, -  Disolución de hipoclorito al 5% (personas) y al 10% (materiales).
bases inorgánicas.

Acidos inorgánicos.                               -         Disolución de carbonato cálcico al 5%.

Agentes químicos sin identificar y que     -              Disolución de jabón neutro.
 no reaccionen con el agua.

En este tipo de descontaminación dividiremos la estación en tres etapas, que pueden diferenciarse con un sistema de colores, por ejemplo, en cada una de las cuales se va a realizar un tratamiento distinto. En la primera etapa (roja) se va a llevar a cabo un primer lavado de producto y se aplicará un reactivo acorde a la sustancia. La segunda etapa (azul) es de transición, en la que el reactivo tiene que actuar para neutralizar la sustancia, el tiempo necesario para actuar variará en función del producto en cuestión. La tercera etapa (verde) es de aclarado del reactivo.

Descontaminación mediante agua y jabón. Dependiendo de la cantidad de agua empleada y según la necesidad, la descontaminación será de gran caudal o de bajo caudal, teniendo en cuenta la dificultad que habrá para recoger el agua residual en uno u otro sistema. Esta descontaminación también se dividirá en tres etapas, utilizando tres piscinas individuales, que se montarán juntas y en línea. En la primera piscina se realizará un lavado con agua para quitar todo el producto posible acumulado en el traje. En la segunda piscina se hará el enjabonado, con jabón neutro, de todo el traje con el objetivo de eliminar de forma más minuciosa el producto contaminante. La tercera piscina es la de aclarado del jabón. Hay que tener la precaución de utilizar la mínima cantidad de agua que sea posible, así como evitar salpicaduras.

El orden de entrada a la zona de descontaminación es según la prioridad, será el siguiente:

- Accidente de interviniente con nivel III.
- Rotura de traje.
- Malestar del usuario.
- Cantidad de aire en la botella.

Tras la descontaminación se pasará a la zona de control de ERA para recoger la tablilla, y finalmente a la zona de retirada de trajes.

Por: Ignacio Tébar.

FICHAS DE INTERVENCIÓN CON SUSTANCIAS PELIGROSAS DEL GOBIERNO VASCO.

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