Cuando eres Bombero, lo eres siempre y para siempre. (Carlos H. Vázquez)


TEBMOR formación en emergencias:






ENE 20 / 2015

PROFESIÓN Y VOCACIÓN

«Cuando eres Bombero, lo eres siempre y para siempre»

Pueden ser trabajadores anónimos, pero debajo de cada equipo y uniforme hay nombres y apellidos. Son el último recurso y están de guardia todo el día durante todo el año, ya sea para luchar contra el fuego, para sacar a alguien de un vehículo accidentado o para rescatar animales. Así trabaja el cuerpo de bomberos

Dos parques, dos localizaciones distintas y dos bomberos: Javier e Ignacio. Ambos comparten el mismo oficio y labor, además de la misma vocación. El primero, Javier Aranda, es monitor de Unidad de Rescate del Cuerpo de Bomberos de Alcorcón, y el segundo, Ignacio Tébar, es bombero, docente y experto en Emergencias y Técnico en Autoprotección en el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, en Torrejón de Ardoz. Ellos, como sus compañeros, entrenan cada día y buscan mejorar y aprender para, con la práctica, proteger y atender al ciudadano que los necesita.
El primer encuentro se desarrolla en el Centro Unificado de Seguridad de Alcorcón. El bombero Javier Aranda está con algunos compañeros y dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía en la torre de maniobras. Después,en el comedor del parque de bomberos, el grupo se sienta para analizar situaciones y actuaciones anteriores. En la cocina, otro bombero prepara café y ofrece paella. Les acaban de cambiar de turno y son once en ese momento. Pueden estar comentando cosas del trabajo u otros problemas de la familia. «Al final nos ayudamos y nos apoyamos. Intentamos llevarnos bien, tanto dentro como fuera, así que es un poquito familiar el ambiente», explica Javier después de dejar su chaqueta en el perchero que está al lado de la puerta.
Desde Torrejón de Ardoz, a unos casi 40 kilómetros de distancia, Ignacio Tébar piensa en sus compañeros, aquellos con los que reparte «todas sus miserias y virtudes, problemas y alegrías». «Se comparte casi todo en el turno, pasamos muchas horas juntos y situaciones muy complicadas a veces. A pesar de que la relación puede ser mejor o peor con algunos o con otros, la importancia del trabajo en equipo y la dependencia que puedes tener de ellos con respecto a tu seguridad personal hacen que sean tu segunda familia». Tanto es así, que a veces toca pasar la Nochebuena y la Nochevieja con ellos. Tébar, especializado en emergencias y en la autoprotección, comienza a contar qué fue lo que le llevó a vestir el uniforme: «La vocación prima sobre cualquier otra cosa, ya que el sistema de acceso es muy exigente y se necesita una gran motivación para superarlo. En mi caso, la vocación me viene de familia, mi padre también es bombero (ya jubilado). Desde pequeño he vivido esta profesión como parte de mi vida, hasta el punto de que nunca me he visto desempeñando otro trabajo».
Seguidamente, y de vuelta en Alcorcón, Javier toma asiento y empieza a narrar el motivo por el que se hizo bombero: «Lo mío es por vocación.Cuando tenía 12 o 14 años, un tío mío tuvo un accidente y murió. Eso me marcó mucho. Luego tuve familiares que eran bomberos, concretamente del Ayuntamiento de Madrid. Un día, casualmente, vi en la televisión cómo mi primo rescataba a un suicida. Ahí fue cuando me di cuenta de que quería ser bombero. Desde los 18 años lo tuve muy clarito». Javier opositó, y allá por el 2005, entró de bombero. «Esto es muy difícil y es un camino muy largo. Llegar a ser bombero me ha costado sangre, sudor y lágrimas». Antes de estar en Alcorcón, Javier Aranda estuvo dos años en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y después en Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), en Cuatro Vientos. «Fue una época muy buena», recuerda. «Era muy familiar y saqué buenos amigos de allí». Al acabar en Cuatro Vientos y antes de ingresar en el Cuerpo de Bomberos de Alcorcón, pasó por Barajas.

Más que un trabajo

Hay gente que trabaja de bombero y gente que es bombero. La vocación puede ser tan importante como la llamada de la sangre. Algo que, tal vez, se lleve dentro. «Hay trabajadores que vienen, hacen su labor, cobran a final de mes y se van a casa, como en cualquier trabajo. Es algo totalmente respetable. Pero luego hay gente a la que le gusta esto, le apasiona y entiende el porqué, tanto de un lado como de otro. No es que sea tu hobby, pero lo llevas dentro, lo vives y entiendes por qué estás aquí», explica seriamente Javier. Ignacio, por su lado, añade que, «como en cualquier trabajo, el nivel de compromiso varía de unas personas a otras, aunque yo siempre digo que un bombero lo es siempre y para siempre, y si no que se lo pregunten a mis vecinos cuando necesitan ayuda».
Centrado en la cuestión del hecho de ser bombero dentro y fuera del parque, Javier Aranda desglosa pacientemente los conocimientos que adquiere por su cuenta para aprender y mejorar día a día. En este caso comenta cómo ha descubierto nuevas maneras de hacer nudos, indispensable para su labor en los rescates de altura. Además, graba la mayoría de ejercicios y salidas con una pequeña cámara que lleva en el caso. «Me he comprado una GoPro para grabar salidas, técnicas, ejercicios… Si puedo, ayudo con ello a otros bomberos y opositores». Ciertamente, y como hace saber el propio bombero, muchos compañeros de profesión y aspirantes se ponen en contacto con él a través de Twitter para quecomparta con ellos lo mostrado en los vídeos de su canal de YouTube. Él, claro, lo hace con mucho gusto, y sus motivos tiene. «Cuando oposité, me encontraba gente con ese sentimiento de estar encima por saber más que nadie. Quizá, dar ese ánimo que a mí no me han dado es lo que hace falta, porque si yo sé algo, lo mejor es enseñárselo a un compañero para que todos podamos mejorar. ¿Por qué no voy a ayudar a una persona si, en definitiva, este trabajo es ayudar a los demás?». De manera relacionada, reconoce que «el grado de motivación es importante porque tiene una curva, como el tiro de una escopeta, porque la bala, al final, cae. Hay que intentar mantener la parábola de la motivación alta entre nosotros». 
Bomberos
Pero, ¿se ve afectada la motivación si hay factores externos como pueden ser problemas en casa o roces con un compañero? «Cuando eso se pone rojo [dice Javier indicando la alarma de aviso], sales y se te olvida todo.Estás centrado en lo que tienes que estar centrado: en salir y en intentar hacerlo lo mejor posible». La duda de si esa frialdad desaparece después del servicio se hace latente. Para empezar, señala que «te vuelves frío, pero es que estás trabajando. Sí, puedo encontrarme un niño muerto, pero es que es un niño muerto. Puede haber gente a la que le afecte, porque hay casos duros, pero hay que actuar». Esta es una opinión bastante parecida a la que mantiene Ignacio Tébar: «En la academia de nuevo ingreso nos preparan psicológicamente para afrontar el posterior trabajo que desempeñaremos durante años. De todas formas, es el día a día el que te va endureciendo y el que te crea una coraza de frialdad, ya que no puedes llevarte los traumas a casa; te acostumbras a trabajar con humanidad pero frío, concentrado en tu trabajo y ya está. Aunque en realidad, todos tenemos alguna situación que nos toca la fibra y que incluso puede llegar a superarnos. A veces, los hechos traumáticos los vivimos en primera persona». 
Y así fue. El 20 de agosto de 2008, el vuelo 5022 de Spanair se estrelló en el Aeropuerto de Madrid-Barajas nada más despegar. De las 154 víctimas que hubo, 146 perdieron la vida en el acto. «En grandes siniestros sí que se recibe esa necesaria atención psicológica. Un ejemplo fue tras el accidente del avión de Spanair en Barajas, en el que vino un equipo psicológico al parque para ver nuestro estado», reconoce Ignacio.
Javier Aranda, por su experiencia, sabe que «después, cuando te das cuenta de lo que ha pasado, sí puedes venirte abajo». Muchas veces, aquí, en el parque, hemos tenido compañeros llorando. Es en esos momentos cuando hay que apoyarse. Creo que hay que expresar lo que se siente, porque si no, se puede ir acumulando», relata a la vez que mira alrededor y a sus compañeros.

Los riesgos y el intrusismo laboral

«Es importante conocer el riesgo, porque si no lo conoces, el fuego, como el humo tóxico, puede matarte. Es como besar una cobra», alerta el bombero de Alcorcón. Todas las medidas de precaución son pocas cuando se trata de extinguir un incendio. A pesar de la coordinación entre los servicios de emergencia, no siempre llegan los bomberos antes que nadie. «Depende de donde esté el Servicio de Extinción de Incendios y lo que tarden en llegar. Si hay un incendio y un policía municipal o un ciudadano intentan hacer algo, lo hará por hacer el bien. El problema es que desconozcan el peligro de lo que están haciendo». Contra el peligro, soluciones, pues como cuenta Javier, eso se consigue «realizando formaciones, charlas, colaborando con bomberos... Nosotros lo hacemos aquí, pero lo tenían que hacer en otras comunidades y en otros servicios».
En cuanto a intrusismo, Ignacio reconoce su existencia «en forma de grupos de voluntarios que juegan a ser bomberos, con el riesgo que supone para el ciudadano y para ellos mismos. Considero que los bomberos son un servicio fundamental y especializado que no debe suplirse a base de la caridad del voluntariado. Es un tema tan complejo que merece un artículo en sí mismo».
Respecto a la propia seguridad, Aranda menciona la Ley de Prevención de Riesgos Laborales que cubre a todos los profesionales, incluidos los bomberos. «Los equipos autónomos se tienen que revisar cada seis meses y todo tiene que estar en perfecto estado, como nuestros trajes o las botas, que tienen que cumplir una normativa». No obstante, no siempre es eficaz tener tanta seguridad. «No sé otros profesionales, pero yo lo veo así, puesto que estoy centrado en el rescate en altura. Resulta que hay material que no está diseñado por bomberos para bomberos». La inquietud de Javier está provocada porque al bombero, según realice una tarea, se convierte en un trabajador exclusivo de esa tarea. «O sea, si corto un árbol, me convierto en un profesional de corte de árboles. Pero claro, no nos equipan adecuadamente para cortar un árbol. Yo corto árboles estando colgado, con días de lluvia, con petardos… Tienen que adecuarnos el material para convertirnos en profesionales de varias cosas y no solamente de una. Ese es el gran problema que tenemos nosotros con nuestra Ley de Prevención de Riesgos Laborales», concluye. 
«El uso del material –argumenta ahora Ignacio Tébar— es responsabilidad nuestra, y el mantenimiento básico y personal diario también. Luego está elmantenimiento legal y/o de reposición, del que se encarga el Servicio, normalmente a través de empresas especializadas. En el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid no conozco ningún caso de tener que pagar nosotros un material de trabajo, ya que debemos utilizar elmaterial homologado y que cumpla la normativa, de otra forma podríamos no estar cubiertos ante el seguro».
La variedad de trabajos que realizan los bomberos son muy variados y arriesgados, aunque parezcan tareas sencillas. Otras veces, sin embargo,pueden encontrarse con una complicación enorme, como sucedió en octubre del 2014 con el caso de ébola en Alcorcón. «Ese día fue duro, muy duro. No me tocó ir a mí, porque estaba en un curso, pero sí a los compañeros. Tuvieron que abrir la puerta de esa vivienda para realizar el trabajo que les encomendaron: neutralizar al perro [habla de Excálibur, la mascota de Teresa Romero]. Ellos no sabían qué se iban a encontrar», se lamenta el bombero Javier Aranda.
BomberosCuerpo
Otra preocupación, y no por ello menos importante, es la de laprivatización. «Un Servicio de Bomberos privatizado demuestra incapacidad de gestión por parte del político de turno», denuncia Tébar que, además, cree que «es más caro» y que es «una cuestión de matemática básica, ya que la empresa privada siempre tendrá el añadido del beneficio económico». «Además,es un tema que puede abordarse desde la ética, pues habría que ver hasta qué punto está bien comerciar con el rescate y el salvamento. Y también es algo que desde el punto de vista legal es inadmisible: un bombero ha de ser agente de la autoridad y, por ende, funcionario público».
Esta misma cuestión se le plantea a Aranda que, bajo su criterio, puntualiza que «los servicios de emergencia, como policías, bomberos o sanidad no pueden ser nunca un negocio. Nunca. No somos productivos y nunca lo seremos, porque nosotros, cuando salimos, puede que no tengamos que sacrificar nada o puede que tengamos que sacrificar un camión entero que vale 600.000 euros. Los camiones son carísimos y el material es carísimo. Un casco te puede durar un día porque se ha derretido en un incendio. Y un casco cuesta 800 euros».
«¿Cuánto cuesta una vida?», se pregunta Javier Aranda. «Pues no lo sé, pero no se le puede poner un valor económico. Por eso no seremos nunca un negocio. Y en caso de que alguien se beneficie, ése debería ser el ciudadano».

Héroes anónimos

A fin de cuentas, por el trabajo que desempeñan y por lo arriesgado, los bomberos son vistos como héroes, sobre todo a ojos de los niños. «La gente nos quiere mucho 175, admite Ignacio. «Es cierto, eso es un orgullo y nuestra mejor carta de presentación. De hecho, nos debemos al ciudadano, incluso ahora, en estos tiempos de movilización, todo el mundo sabe dónde estamos los bomberos. Somos un espectáculo trabajando. Me pasa hasta a mí cuando veo a los compañeros. Siempre suelo decir que pocas cosas me ponen más que un tren de salida [conjunto de vehículos de emergencia que se dirige hacia el siniestro o accidente]. Es un tema que debemos cuidar,empezando por romper ciertos mitos y cuidando algunos aspectos relativos a nuestra imagen».
Javier, por su parte, y también con humildad, sabe que son «trabajadores normales». «Lo único es que la preparación y los equipos son diferentes. Creo que la mentalidad también influye puesto que hay gente que vale y gente que no. Sin olvidar la condición física». En su caso, y junto con bomberos de Madrid, Huelva, Córdoba o Zamora, Javier trabaja, y de manera altruista, con Bomberos Unidos Sin Fronteras. «Los que vamos no cobramos nada, pero nos pagan el viaje y la manutención. Simplemente tenemos la oportunidad de estar en un sitio donde no está nadie, como en Filipinas después del tifón Haiyan. Fuimos los primeros bomberos españoles que estuvimos allí con una planta potabilizadora. Cuando vamos, podemos salvar a diez o a quince personas, que realmente no es nada comparado con la gente que salvamos gracias a la planta potabilizadora, que es con lo que salvamos vidas de verdad. La cantidad de epidemias que se producen al no haber agua potable es increíble». Los equipos, uniformes y herramientas de la ONG llegan por donaciones. Eso sí, con todo revisado y asegurado.
La tarde se ha despedido ya y el grupo, en Alcorcón, está listo para una nueva maniobra. Javier organiza a sus compañeros antes de salir por la puerta y encarar la torre de maniobras. Hay bomberos jóvenes y bomberos veteranos, sin embargo, no todos piensan en la jubilación. «El día que no pueda, porque física o mentalmente no esté en condiciones, lo dejaré, pero yo quiero sentirme una herramienta útil. No sé cuándo se tiene que retirar un bombero, pero aquí hay gente que tiene cincuenta y tantos años y sigue con nosotros. Mientras se encuentre uno bien…», reconoce Javier.
Puede que Javier Aranda e Ignacio Tébar, los protagonistas de esta historia, al igual que todos los bomberos del mundo entero, estén ahora mismo de guardia o repasando técnicas en casa. También es muy probable que estén poniéndose sus respectivos uniformes y revisando los equipos de camino a una nueva emergencia cuando el rojo de los camiones atraviese las arterias de la ciudad. Es probable que sea un trabajo normal, pero para ellos es un modo de vida.
Por: Camilo H. Vázquez

2 comentarios:

  1. Holaa
    Tenia una duda que en ningun sitio encuentro respuesta. Veras, me preguntaba que si un bombero formado en españa puede en algun momento de su carrera profesional, ir a otro pais a seguir ejerciendo dr bombero. Sabiendo el idioma y teniendo la residencia
    Graciass!!

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    1. Esta es una duda que se plantea en numerosas ocasiones, debido a que en España el sistema de acceso es por oposición. En otros países se utiliza la acreditación como bombero y la demostración de conocimientos como sistema de acceso.

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Gracias por tu comentario.