TEBMOR. Formación en Emergencias.



FORMACIÓN en:
- Prevención, Extinción de Incendios con Extintores y BIE, y Evacuación.
- Soporte Vital Básico y Desfibrilador.
- Intervención de Emergencia ante Crisis Suicida.
- Equipos de Protección Respiratoria (ERA).
- Riesgo NBQ (Sustancias Peligrosas).

Elaboración, implantación y mantenimiento de 
PLANES DE AUTOPROTECCIÓN Y EMERGENCIA:
- Según el Real Decreto 393/2007, de 23 de Marzo, que aprueba la Norma Básica de Autoprotección.
- Técnico competente titulado por la Universidad de Valencia.
- Incluida la formación necesaria para implantar y mantener su Plan de Autoprotección.

email: tebmor@gmail.com  /  tlf: 657 07 93 88
* Profesores expertos en los distintos sectores de la emergencia, amplia experiencia profesional y formación en pedagogía.
* Planes de formación a la medida que necesita su empresa.
* Asesoramiento sin compromiso.
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- GARANTIZAMOS EL TRABAJO -


 Vídeo TEBMOR formación en emergencias.

Curso "Prevención, Extinción de Incendios con extintores y BIE, y Evacuación".

TEBMOR formación en emergencias:

"Vivimos rodeados de materiales combustibles, de fuentes de ignición, y en espacios cerrados cada vez más complejos que son verdaderos lugares de riesgo de incendio. Sin embargo, y a pesar de los familiarizados que todos estamos con el fuego, son muy pocos los que saben qué es, cómo se inicia, se propaga y se extingue, y en consecuencia, ignoramos cómo controlar, evitar y defendernos de sus aspectos más perjudiciales, los incendios, ante este desconocimiento surge en el hombre una reacción primigenia, el pánico.  Somos desconocedores de una de las amenazas que mayor número de pérdidas humanas y materiales ha causado, el riesgo de incendio."

Objetivos:
- Entender el fenómeno del fuego, para poder actuar contra él.
- Aprender qué es un extintor y una boca de incendio equipada, así como sus tipologías.
- Manejar, de forma segura, extintores y B.I.E., herramientas de extinción que tenemos en cualquier lugar.
- Realizar una evacuación en condiciones de seguridad.
- Conocer la alternativa del confinamiento, en caso de no poder evacuar.

Dirigido a Equipos de Intervención y de Evacuación, Personal de Centros Educativos, Residencias de la Tercera Edad y de Discapacitados, Establecimientos Hoteleros, Asociaciones, Comunidades de Vecinos, etc.
Damos cumplimiento a la Norma Básica de Autoprotección.



Contamos con:

- Simulador de fuego, para realizar prácticas reales de extinción de incendio.

- Máquina de humo, para recrear las condiciones de un incendio.

- La posibilidad de completar el curso con contenidos sobre manejo de equipos de protección respiratoria.



Impartimos el curso en sus instalaciones, nos desplazamos con nuestra unidad móvil a cualquier punto.

Curso "Prevención y Extinción de Incendios", específico para Instituciones Penitenciarias.


Tebmor formación en emergencias:

Curso completo de "Prevención y Extinción de Incendios", específico para Instituciones Penitenciarias.
Consta de formación teórica y práctica, laboratorios y uso de Equipo de Respiración Autónomo (ERA).

2 ediciones realizadas en el CENTRO PENITENCIARIO MADRID VII (ESTREMERA).

Curso "Soporte Vital Básico y DEA".


TEBMOR formación en emergencias:

"La supervivencia de la persona que sufre una parada cardiorrespiratoria depende de que la reanimación cardiopulmonar se realice lo más rápido posible. Las estadísticas indican que en España se produce una parada cardíaca cada 20 minutos, y seis de cada diez víctimas fallecen antes de llegar al hospital. Por ello, los conocimientos que puedan adquirir las personas que asisten a estos cursos pueden influir de forma muy positiva en la recuperación de quienes sufren una parada cardiaca en cualquier contexto."

Objetivos:
- Conocer la cadena de supervivencia.
- Identificar una parada cardio-respiratoria y un síndrome de atragantamiento (OVACE).
- Aplicar, una RCP, así como las medidas para revertir un síndrome de atragantamiento, diferenciando el protocolo en adultos del pediátrico, todo según las últimas recomendaciones 2010 del Consejo Europeo de Resucitación.
- Manejar un desfibrilador externo automático (DEA).

Dirigido a: Escuelas de Educación Infantil, Centros Escolares, personas que tengan a su cargo niños pequeños, etc.

Impartido en:
· ESCUELA DE EDUCACIÓN INFANTIL JUAN SIN MIEDO, de Torrejón de Ardoz (Madrid).
· LUDOTECA BARRIO SÉSAMO, de Seseña (Toledo).
· ESCUELA DE EDUCACIÓN INFANTIL LORETO, de Torrejón de Ardoz (Madrid).
· COLEGIO PÚBLICO VICENTE ALEIXANDRE, de Torrejón de Ardoz (Madrid).
· ESCUELA DE EDUCACIÓN INFANTIL LOS COMPAÑEROS, de Vallecas (Madrid).



Curso "Intervención de Emergencia ante Crisis Suicida".

TEBMOR formación en emergencias:

"En una situación de crisis suicida la impulsividad de la víctima juega un papel decisivo, una correcta actuación del interviniente limitará o frenará dicha impulsividad, hasta lograr que todo quede en tentativa y por consiguiente el éxito de la intervención."

Objetivos:
- Conocer el suicidio de una forma global, su impacto en la sociedad, sus fases y métodos, así como sus falsos mitos.
- Adquirir unas pautas correctas de actuación en el momento de la crisis, que sirvan de base para un protocolo de actuación.
- Aprender las habilidades del buen negociador.
- Entender la función de los distintos servicios intervinientes en la situación de emergencia, en especial la de los servicios psicosociales.
- Tomar conciencia de la importancia del apoyo psicológico al interviniente tras la actuación.

Dirigido a Servicios de Emergencia: Bomberos, Policía, Equipos Sanitarios.





Esta acción formativa está basada fundamentalmente en el el libro:


"SUICIDIOS. Manual de Prevención, Intervención y Postvención de la Conducta Suicida".
                    Capítulo 12: "Intervención de Bomberos en Crisis Suicida".

Datos para reflexionar.


Tebmor formación en emergencias: No hay estadísticas oficiales pero las asociaciones de bomberos y los expertos en prevención estiman que el pasado año fallecieron alrededor de 300 personas en incendios, mientras que más de 1.500 resultaron heridas.
Tebmor formación en emergencias: Se calcula que, anualmente, se registran más de 7.500 incendios, unos 20 al día, que en costes directos supone unos 40,5 millones de euros. Este dato refleja claramente que la prevención y la autoprotección ante incendios es una inversión más que un coste.
Tebmor formación en emergencias: En España, concretamente, el número de muertes es un 50% superior al de los países comunitarios.
Tebmor formación en emergencias: La población más sensible: Residencias, hospitales y colegios.
Tebmor formación en emergencias: El 57% de los centros escolares tiene graves deficiencias en materia de Protección contra Incendios.
Tebmor formación en emergencias: Según datos de las compañías aseguradoras, al año se producen entre 4 y 6 incendios diarios en establecimientos hoteleros (en las cocinas, salas de estar y habitaciones, etc.) con pérdidas anuales de millones de euros.

Norma Básica de Autoprotección.


Tebmor formación en emergencias:
El Real Decreto 393/2007, de 23 de Marzo, que aprueba la Norma Básica de Autoprotección, obliga a los titulares de los establecimientos de especial riesgo o vulnerabilidad a contar con un Plan de Autoprotección.

MANUAL DE NATURALEZA DEL FUEGO.


TEBMOR formación en emergencias:

INDICE:

1. Historia del fuego y de los incendios.
2. Concepto de fuego.
3. Tipos de oxidación.
4. Triángulo y tetraedro del fuego.
4.1. Combustible.
4.2. Comburente.
4.3. Energía de activación.
4.4. Reacción en cadena.
5. Condiciones para la combustión.
5.1. Temperatura necesaria.
5.2. Concentración de combustible.
6. Métodos de extinción.
6.1. Enfriamiento.
6.2. Sofocación.
6.3. Eliminación.
6.4. Inhibición.
7. Formas de transmisión del calor.
7.1. Conducción.
7.2. Convección.
7.3. Radiación.
8. Productos que genera la combustión.
8.1. Llamas.
8.2. Calor.
8.3. Humo y gases.
9. Pautas de actuación ante un conato de incendio.


1. HISTORIA DEL FUEGO Y DE LOS INCENDIOS.
Hace 500.000 años, en el periodo Paleolítico, nuestro antepasado, el homo erectus, habitaba una tierra inhóspita, plagada de calamidades naturales, entre las que el fuego era la más temible y frecuente. Cuando el rayo aparecía en el cielo y causaba incendios que arrasaban grandes extensiones de árboles, el hombre huía como los demás animales y se acurrucaba atemorizado en el fondo de su caverna. Con el tiempo, la curiosidad del hombre hacia el fuego hizo que éste consiguiera llevarlo a su caverna utilizando ramas secas de los árboles, su presencia le producía una extraña y sosegada confianza en sí mismo. Después vino el gran descubrimiento, el secreto de cómo encender fuego, este hallazgo es considerado el primero y más grande de la historia de la humanidad.

El descubrimiento del fuego y su posterior dominio cambió el curso de la supervivencia. El fuego le sirvió al hombre para protegerse del frío, le defendió de los ataques de los grandes animales que no podía combatir para posteriormente atacar a esos mismos animales, procurándose así carne para alimentarse, carne que tostaba sobre el fuego del “hogar” para darle mejor sabor, así mismo cauterizaba sus heridas con rescoldos incandescentes.

Tras muchos siglos y milenios, el hombre comenzó a agruparse con sus semejantes dando paso a la vida comunitaria, se practicaba la caza, el pastoreo y después la agricultura. El fuego moldeaba las vasijas para cocinar y almacenar los alimentos que la tierra producía, después el hombre aprendió a fundir los metales, lo que supuso un gran paso para la vida evolutiva. Las cavernas habían sido abandonadas y se habitaba ahora en chozas, en comunidad. El fuego estaba totalmente dominado por el hombre, pero a veces se volvía contra él, así que crearon una reglamentación de su uso, para defender sus viviendas de la destrucción. Así comenzó casi en los albores de la humanidad la lucha organizada contra los incendios.

El fuego no solo fue utilizado para acciones materiales, cuando los hombres primitivos descubrieron algo tan importante como el fuego, cayeron de rodillas y lo adoraron como a un Dios, por eso, todas la culturas antiguas le dieron casi siempre un lugar en sus religiones, y a menudo el fuego fue su único dios.

Aquello que empezó como un descubrimiento, que se erigió luego como una divinidad y fue utilizado en diversos menesteres, se extendió por el mundo y allí donde hubo un hombre hubo también fuego. A pesar de que en ocasiones se desborda en incendios, el fuego es siempre un compañero inseparable del hombre, no hay día en que no utilicemos el fuego, está presente en numerosas actividades de la vida cotidiana, de hecho en los tiempos modernos no se concebirían la industria, los transportes ni muchas otras actividades sin contar con el fuego. Es inútil tratar de enumerar todas las cosas que el fuego hace, eso equivaldría a realizar una síntesis de nuestra civilización. Casi todas las piezas de la vasta red de maquinaria, de la que depende el hombre, se detendrían si se perdiera el conocimiento del fuego, el conocimiento que algún genio prehistórico descubrió en los tenebrosos tiempos de un pasado remoto.

A pesar de los familiarizados que todos estamos con el fuego, son muy pocos los que saben qué es, cómo se inicia, se propaga y se extingue, y en consecuencia, ignoramos cómo controlar, evitar y defendernos de sus aspectos más perjudiciales, los incendios, ante este desconocimiento surge en el hombre una reacción primigenia, el pánico. Vivimos rodeados de materiales combustibles, rodeados de fuentes de ignición, en espacios cerrados cada vez más complejos que son verdaderos lugares de riesgo de incendio. Somos desconocedores de una de las amenazas que mayor número de pérdidas humanas y materiales ha causado, el riesgo de incendio, de ahí la importancia de su estudio.

Evitar los incendios, tan frecuentemente ocasionados por imprudencia, omisiones o fallos humanos, así como conocer los principios básicos de la detección y de la extinción, son hoy en día deberes sociales de primer orden, puesto que la seguridad total es consecuencia de la suma de las actitudes de los individuos que integran la colectividad.

El conocimiento del fenómeno del fuego desde distintas perspectivas, como son su naturaleza y peculiaridades, su propagación, sus formas de extinción con la aplicación de los distintos agentes extintores, es la base para la correcta aplicación de las diferentes técnicas de actuación.

Actualmente y a partir de un futuro no lejano que se vislumbra ya, se pondrán en práctica, nuevas técnicas de prevención y extinción, hoy en estudio, que señalarán un camino paralelo entre la era electrónica y el engranaje que forman los servicios de prevención de incendios y salvamento.


2. CONCEPTO DE FUEGO.
El fuego o combustión es una reacción química de oxidación violenta, lo suficientemente intensa como para emitir luz, calor y humo.

Químicamente es una reacción fuertemente exotérmica de oxidación-reducción, en la que intervienen un combustible o agente reductor y un comburente o agente oxidante, generalmente el oxígeno que, en condiciones energéticas favorables, es decir, con la suficiente cantidad de calor, reaccionan químicamente entre sí, generando llamas, calor y humo.


3. TIPOS DE OXIDACIÓN.
Continuamente se producen reacciones químicas de oxidación a nuestro alrededor, estas oxidaciones tienen una determinada velocidad de reacción, cuanto menor sea la velocidad de reacción más imperceptible será a simple vista. Las diferentes reacciones de oxidación son:

- Eremacausía: aquella que destruye los tejidos de los organismos vivos y que es responsable del envejecimiento, su velocidad de reacción es muy lenta.
- Oxidación: es la más común, responsable del amarillear del papel o de la herrumbre de los metales, su velocidad de reacción es lenta, se produce sin emisión de luz y poca emisión de calor que se disipa en el ambiente.
- Combustión: este es el tipo de oxidación que produce el fuego, su velocidad de reacción es rápida, con una velocidad de propagación inferior a 1 metro/segundo, se produce con emisión de luz (llama) y calor.
- Deflagración: es la combustión de un combustible en estado gaseoso, su velocidad de reacción es muy rápida, es una explosión con una velocidad de propagación superior a 1 metro/segundo e inferior a la velocidad del sonido.
- Detonación: es la combustión que se da en ciertos materiales altamente inestables, su velocidad de reacción es supersónica, es una explosión con una velocidad de propagación superior a la velocidad del sonido (340 m/s), se alcanzan velocidades de kilómetros/segundo.


4. TRIÁNGULO Y TETRAEDRO DEL FUEGO.
El fuego no puede existir sin la presencia simultánea de tres elementos, el combustible, el comburente, generalmente el oxígeno presente en el ambiente, y el calor o energía de activación.

En química, la conjunción de estos tres elementos se representa gráficamente con un triángulo, el triángulo del fuego.
Sin embargo, hay ocasiones en que, a pesar de tener los tres elementos conjugados y con la intensidad suficiente, la combustión no progresa, como es el caso de la combustión sin llama o incandescencia (brasa). Esto sucede porque en estos casos falta un cuarto elemento, la reacción en cadena, elemento que interviene de manera decisiva en los incendios, ya que es el responsable del mantenimiento y la propagación del fuego.

La conjunción de los cuatro elementos, combustible, comburente, energía de activación y reacción en cadena, se representa gráficamente con un tetraedro, el tetraedro del fuego.
4.1. COMBUSTIBLE.
Combustible es toda sustancia que, en presencia de oxígeno y con el suficiente aporte de calor, es capaz de arder.

De los cuatro componentes del fuego (tetraedro del fuego), el combustible es el más determinante en la iniciación y posterior desarrollo del incendio, es concretamente la composición del combustible lo que influirá en este proceso.

Los combustibles se clasifican, según su estado, en:
- Sólidos: carbón mineral, madera, plástico, textiles, etc.
- Líquidos: productos derivados del petróleo (gasolina, gas-oil, fuel-oil, aceites, etc), alcohole, disolventes, etc.
- Gaseosos: Gas natural, metano, propano, butano, etileno, hidrógeno, etc.

Todos los combustibles arden o entran en combustión en fase gaseosa, de esta manera cuando el combustible es sólido o líquido es necesario un aporte previo de calor o energía de activación para llevarlo a estado gaseoso.

Los combustibles sólidos se someten primero a un proceso de descomposición molecular, debido a la aplicación de calor, hasta llegar a la formación de gases que posteriormente entrarán en combustión, este proceso se denomina pirólisis. Los combustibles líquidos con la aplicación de calor se vaporizan, y son estos vapores o gases los que luego entran en combustión. Por este motivo, los incendios de combustibles gaseosos son tan destructivos, al estar ya en estado gaseoso, el fuego tiene una altísima velocidad de propagación, este tipo de combustión son las deflagraciones.

Queda claro entonces que ningún cuerpo arde en su masa o volumen, sino que lo que se quema son los vapores que se desprenden al alcanzar cierta temperatura.

Los fuegos se clasifican en cuatro categorías, en función del estado del combustible que se esté quemando, según la normativa europea:

Tipo A: Combustibles sólidos.
Tipo B: Combustibles líquidos.
Tipo C: Combustibles gaseosos, en condiciones normales de presión y temperatura.
Tipo D: Combustibles especiales, concretamente metales y productos químicos reactivos.


Antiguamente existía una quinta clasificación, tipo E, que se correspondía con fuegos que se producen y desarrollan en presencia de corriente eléctrica, pero en la actualidad estos fuegos se engloban en el tipo A, ya que se considera que la electricidad en sí no arde, arden los cables, recubrimientos, etc, que son sólidos al fin y al cabo.

No obstante, los fuegos con presencia de corriente eléctrica presentan una serie de particularidades de especial importancia, principalmente que para su extinción evitaremos utilizar el agua, para evitar así el alto riesgo de electrocución.

4.2. COMBURENTE.
Comburente es toda sustancia en cuya presencia el combustible puede arder. De forma general, se considera al oxígeno como el comburente típico o más común, aunque existen otros comburentes como el ácido perclórico, el ozono, el peróxido de hidrógeno, etc.

El oxígeno se encuentra en el aire que respiramos en una concentración del 21%, y se necesita al menos un 16% para que el oxígeno pueda actuar como comburente en un incendio.

Algunos combustibles que presentan un alto número de átomos de oxígeno en su molécula no necesitan comburente para arder (peróxidos orgánicos).

4.3. ENERGÍA DE ACTIVACIÓN.
Es la energía mínima, en forma de calor, que necesita el combustible para que, en presencia del comburente, se inicie la combustión.

Las fuentes de la energía de activación son muy diversas, llamas, chispas, superficies calientes, sobrecargas o cortocircuitos eléctricos, rozamientos, reacciones químicas, etc.

4.4. REACCIÓN EN CADENA.
Es el proceso mediante el cual la combustión se mantiene y progresa, de manera que sin este elemento del tetraedro el fuego se apagaría por sí solo.

Cuando una sustancia se calienta desprende vapores y gases, que se combinan con el oxígeno del aire, y en presencia de una fuente de ignición arden. En el momento en que estos vapores arden, se libera gran cantidad de calor. Si este calor desprendido no es suficiente para generar más vapores del combustible el fuego se apagará (no hay reacción en cadena). En cambio, si la cantidad de calor desprendida es elevada, el material combustible sigue descomponiéndose y desprendiendo más vapores que se combinan con el oxígeno, se inflaman, y el fuego se mantiene y progresa (si hay reacción en cadena).

En la reacción en cadena se produce la descomposición de moléculas del combustible, resultando radicales libres, que son los que provocan un mecanismo en cadena hacia las moléculas vecinas, manteniendo así la reacción. La reacción en cadena está asegurada cuando la energía desprendida por un número determinado de moléculas es suficiente para activar un número igual o mayor de estas.


5. CONDICIONES PARA LA COMBUSTIÓN.Para que se produzca el fuego o combustión han de estar presentes combustible, comburente y energía de activación, así como la reacción en cadena para que el fuego progrese, aunque esto es teórico, ya que, en la práctica, además han de darse ciertas condiciones para que la reacción se fructífera. Por un lado, el combustible ha de estar en estado gaseoso, para lo que se necesita un aporte de calor determinado según el combustible, y por otro lado, la mezcla que se forma entre el gas combustible y el comburente (normalmente oxígeno) ha de tener una determinada concentración de combustible para que dicha mezcla sea susceptible de inflamarse.

5.1. TEMPERATURA NECESARIA.
En primer lugar hay que diferenciar el concepto de calor y el de temperatura, calor es el flujo de energía entre dos cuerpos con diferente temperatura, mientras que temperatura es el nivel de energía interna de cada cuerpo.

Para que la combustión se produzca el combustible y el comburente han de estar en el mismo estado, el gaseoso, para ello hace falta una cierta aportación de calor, cada combustible necesitará una determinada temperatura para emitir gases combustibles.

Todos los combustibles presentan tres niveles de temperatura, diferente según qué combustible sea:
- Punto de ignición: es la mínima temperatura con la que un combustible emite gases suficientes para inflamarse al entrar en contacto con una fuente de ignición, pero apagándose al retirar la fuente de ignición.
- Punto de inflamación: es la mínima temperatura con la que un combustible emite gases suficientes para inflamarse al entrar en contacto con una fuente de ignición, siguiendo ardiendo aunque se retire la fuente de ignición.
- Punto de autoinflamación: es la mínima temperatura con la que un combustible emite gases suficientes para inflamarse espontáneamente, sin necesidad de ninguna fuente de ignición.

          P.Ignición           P.Inflamación       P.Autoinflamación

5.2. CONCENTRACIÓN DE COMBUSTIBLE EN LA MEZCLA COMBUSTIBLE-COMBURENTE.
Para que se produzca una combustión debe mezclarse el combustible en estado gaseoso con el comburente, pero el combustible ha de tener una concentración determinada, esa concentración se denomina rango de inflamabilidad y como todo rango tiene dos límites, el límite inferior de inflamabilidad y el límite superior de inflamabilidad.

L.I.I. es la mínima concentración de gases combustibles que mezclados con el comburente pueden arder, por debajo de la cual no se produce la combustión.

L.S.I. es la máxima concentración de gases combustibles que mezclados con el comburente pueden arder, por encima de la cual no se produce la combustión.

Dentro del rango de inflamabilidad existe un punto concreto en el que la proporción de mezcla combustible-comburente es ideal, este es el punto estequiométrico, y en él la combustión tendrá lugar de la forma más productiva, intensa y violenta.

El rango de inflamabilidad aumenta o disminuye en función de dos variables, la temperatura y la concentración de oxígeno que presente el lugar en el que se produzca el fuego, así si la temperatura aumenta el rango será mayor, y si la concentración de oxígeno disminuye el rango será menor.


6. METODOS DE EXTINCIÓN.
Para que el incendio se produzca y evolucione, está claro que todos los elementos del tetraedro del fuego deben estar presentes, es entonces evidente que si alguno de los cuatro elementos no está presente el fuego es inviable.

Los distintos métodos de extinción de incendios actúan sobre alguno de los componentes del tetraedro del fuego, utilizando el agente extintor adecuado, así tendremos cuatro métodos de extinción de incendios.

6.1. ENFRIAMIENTO.
Este método es el más utilizado, actúa sobre el calor o energía de activación de un incendio, disminuyendo o eliminando la cantidad de calor hasta alcanzar temperaturas por debajo de la del punto de ignición, consiguiendo así la extinción.

El agente extintor más utilizado en este método es el agua debido a su gran eficacia, dado su alto calor específico (calor necesario para elevar un grado la temperatura de una sustancia) y sobre todo por su alto calor de vaporización (540 calorías por gramo de agua evaporado). El agua será más eficaz extinguiendo cuanto más pulverizada la apliquemos.

También tienen cierto efecto de refrigeración, aunque en menor medida que el agua, otros agentes extintores, como el CO2, que disminuye drásticamente su temperatura (-73ºC) durante la expansión que experimenta al pasar de la presión de envasado a la presión atmosférica.

6.2. SOFOCACIÓN.
Es un método aplicable a todo tipo de fuegos. Se actúa contra el comburente del incendio, normalmente el oxígeno del aire, eliminando por completo su contacto con el combustible, o diluyendo la concentración de oxígeno a valores que sitúan la mezcla de vapores de combustible y oxígeno por encima del límite superior de inflamabilidad.

Un ejemplo de sofocación se da cuando cubrimos la materia incendiada con una manta, una tapa, arena, etc.

Dentro de los agentes extintores que actúan por sofocación el principal es el CO2. En menor medida sofocan los agentes extintores de polvo o agua, al desplazar su vapor al oxígeno.

6.3. ELIMINACIÓN.
Es un mecanismo de extinción de aplicación limitada a ciertos tipos de incendios. Se basa en la retirada total o parcial del combustible que se esté quemando o del que se va a quemar, a veces es solo una medida de precaución para evitar el re-encendido.

Es el método más seguro para la extinción de fuegos de escapes de gases, cerrando las válvulas de paso correspondientes, ya que en caso de fugas de gases incendiadas, antes de apagar el incendio es preceptivo tener claro que se podrá cerrar la fuga.

Una forma de reducir el riesgo de incendio es no almacenar materiales combustibles cerca de lugares peligrosos o sitios donde haya alguna fuente de calor.

6.4. INHIBICIÓN.
El mecanismo de extinción se fundamenta en la inhibición de la reacción en cadena por un efecto de carácter químico, se trata de proyectar sobre el fuego un agente químico que bloquea los radicales libres que intervienen en la reacción en cadena. Este método no es aplicable a fuegos incandescentes o de brasas en los que no hay llamas.

El agente principal es el polvo químico. Anteriormente se utilizaban también otros productos, como los halones, pero dado su riesgo medioambiental su uso actualmente está restringido exclusivamente a ciertos servicios, como por ejemplo, ejército y aviación.

Los distintos agentes extintores actuarán por uno o varios de estos métodos:
-Agua: Enfriamiento. En menor medida algo por sofocación.
-Polvo Químico: Inhibición. Mínimamente por sofocación.
-CO2: Sofocación. En menor medida por enfriamiento.

El agua estará presente en extintores y bocas de incendio equipadas, mientras que el polvo químico y el CO2 únicamente con extintores.


7. FORMAS DE TRANSMISIÓN DEL CALOR.
En el estudio del fuego, es muy importante saber como actúa el calor y como se transmite, ya que es la causa más común de la propagación de los incendios.

Cuando existe diferencia de temperatura entre dos regiones, la energía se transfiere de la región de mayor temperatura a la de menor temperatura, esta energía se denomina calor.

La transmisión de calor se produce con el fin de estabilizar el sistema energético y conseguir un equilibrio de temperaturas, para esto hay tres métodos de transmisión de calor: conducción, convección y radiación, que pueden aparecer de forma simultánea o independientemente.

7.1. CONDUCCIÓN.
Es la forma de transmisión de calor que se produce por el contacto directo entre dos puntos a diferente temperatura.

Cuando un cuerpo se calienta, las moléculas de este aumentan su vibración, chocando con las que le rodean, transmitiendo energía calorífica a sus vecinas, y así sucesivamente.

La conducción se verá favorecida en todas aquellas sustancias en las que el grado de disgregación de la materia sea pequeño, siendo así mejor la conducción en sólidos que en líquidos, y en líquidos mejor que en gases.

La capacidad de conducción que tiene un determinado material se denomina conductividad térmica, que mide la cantidad de calor que pasa por unidad de tiempo. Esta propiedad física es particular de cada material, y puede variar ligeramente en función de la temperatura del lugar y de las características particulares del material (humedad, etc). Los mejores conductores son la plata y el cobre, son poco conductores los sólidos no metálicos, todos los líquidos (excepto el mercurio, que es un metal) y los gases.
En los incendios, la conducción afecta muy decisivamente en la propagación del fuego.

7.2. CONVECCIÓN.
Es la forma de transmisión de calor que se produce en los líquidos y en los gases, se produce por el movimiento de masas, así las masas de líquidos o gases calientes ascienden, mientras que las frías descienden.

El mecanismo consiste en que cuando un líquido o un gas se calienta, se expande y así se vuelve menos denso, tendiendo a ascender y desplazando la masa más fría hacia abajo. Por esta razón, en la mayoría de casos, el calor que se está transmitiendo por convección tendrá una dirección vertical, a no ser que las corrientes de aire lo lleven en cualquier otra dirección.
La transmisión de calor por convección tiene diversas aplicaciones en la vida cotidiana, por ejemplo se usa en calentadores de agua, chimeneas, extractores de aire, etc.

La influencia que tiene la convección en los incendios es importante para definir la estrategia de intervención.

7.3. RADIACIÓN.
Es la forma de transmisión de calor que se produce por medio de ondas electromagnéticas, un ejemplo es el calor del sol, que atraviesa el espacio y calienta la tierra.

Todas las formas de energía radiante se propagan en línea recta a la velocidad de la luz. El calor radiado viaja por el espacio hasta ser absorbido por un cuerpo, cuando esto ocurre dicho cuerpo puede actuar de tres formas:
- absorción, el cuerpo radiado absorbe el calor.
- reflexión, el cuerpo radiado refleja el calor.
- transmisión, la radiación pasa a través del cuerpo.
Las características de la superficie del cuerpo afectan a su capacidad para absorber, reflejar o transmitir la radiación, como norma general, los buenos reflectantes suelen ser malos absorbentes, cuanto menor sea la densidad del cuerpo mayor capacidad de transmisión tendrá.

Los cuerpos en los que predominan la absorción y la reflexión se denominan opacos, mientras que en los que predomina la transmisión se denominan transparentes.


8. PRODUCTOS QUE GENERA LA COMBUSTIÓN.
Cuando se produce un incendio se establece una ecuación de unos elementos iniciales que reaccionan y cambian sus características químicas, para dar lugar a unos productos, distintos de aquellos que reaccionaron inicialmente.

Ninguno de los elementos iniciales desaparece, sino que son transformados en mayor o menor medida. Aun cuando se encuentren dispersos, los productos de la combustión son iguales, en peso y volumen, al combustible inicial. En definitiva, se puede decir que se cumple aquel famoso principio de la ciencia que asevera que “la materia ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma”.

Los productos de la combustión se clasifican en:

LLAMAS – CALOR – HUMO Y GASES.

Cada uno de estos productos incide de forma importante, tanto en la evolución del incendio, como en los efectos que causan en las personas que actúan o son víctimas del incendio (efectos fisiológicos y psicológicos). Por este motivo, es importante conocer los riesgos derivados del incendio para, una vez conocidos, adoptar las medidas de prevención y protección necesarias.

8.1. LLAMAS.
Cuando la combustión se produce en una atmósfera con una concentración normal de oxígeno, suele ir acompañada por la emisión de una radiación luminosa o llama, aunque en determinadas situaciones con déficit de oxígeno se puede dar la combustión sin llama o incandescencia.

Las llamas son gases incandescentes, visibles alrededor de la superficie del material en combustión, que emanan por efecto del calor.

El color y temperatura de la llama depende de muchos factores, entre los que destacan la composición química del combustible y la proporción de oxígeno en el ambiente.

Las llamas producen, además de daños materiales, histeria y nerviosismo y quemaduras en las víctimas.

8.2. CALOR.
De todos los productos de la combustión, el calor es el principal responsable de la propagación del fuego, debido a sus formas de transmisión.

El calor es una forma de energía, consecuencia de la vibración de las moléculas, que en el seno de la materia están entrechocándose constantemente. La temperatura es la magnitud que permite expresar el grado de calentamiento de los cuerpos. Así, cuanto más temperatura tiene un material, mayor agitación tienen sus moléculas, agitación que tiene por efecto separar las moléculas unas de otras, de ahí la dilatación que experimentan los cuerpos al aumentar su temperatura.

El calor emitido en un incendio, y la elevación de temperatura que conlleva, producen daños, tanto a las personas como a los bienes materiales.

La exposición de las personas al aire caliente puede causar deshidratación, agotamiento, bloqueo de las vías respiratorias y quemaduras, además, el calor intensifica el ritmo cardiaco, y cuando su intensidad excede el umbral de la tolerancia humana es mortal.

Los elementos de la construcción ven afectadas sus propiedades mecánicas e incluso sus composiciones químicas por efecto del calor.

8.3. HUMO Y GASES.
En la mayoría de manuales el humo y los gases se tratan como productos de la combustión independientes el uno del otro, aunque esta disociación es teórica y tiene como fin entender las propiedades de ambos. En la realidad forman un conjunto y su distinción es inapreciable.
El humo está compuesto por partículas sólidas parcialmente quemadas, que se encuentran en suspensión en el aire, arrastradas por corrientes de convección.

Provoca daños personales, dificultando la visión y pudiendo producir desorientación y pánico, es irritante para las mucosas, sobre todo para los ojos, y daña el aparato respiratorio, produciendo asfixia e incluso quemaduras debido a la alta temperatura que suele presentar. También provoca numerosos daños materiales sólo con su presencia, aunque también es inflamable y/o explosivo con la cantidad adecuada de calor y oxígeno.

En igualdad de condiciones, unos materiales emiten más humo que otros, así los líquidos inflamables emiten, por lo general, un denso humo negro. Es muy difícil saber qué combustible se está quemando con sólo ver el color y densidad del humo que produce, no obstante el color del humo nos permite deducir algunas características de la combustión, por ejemplo:

- Humo blanco o gris pálido, indica que los combustibles se están consumiendo libremente con suficiente oxígeno.
- Humo negro o gris oscuro, indica una combustión caliente e incompleta por falta de oxígeno o difícil desprendimiento de vapores.
- Humo de color (amarillo, rojo, violeta, verde), indica la presencia de gases tóxicos.

Enmascarados con el humo aparecen los gases producto de la combustión, cuya gama y cantidad dependerán de los materiales presentes en ella.

Más del 80% de las víctimas mortales en los incendios son por consecuencia de los gases producto de la combustión, y es que sus características son muy peligrosas para las personas, ya que son asfixiantes, desplazan el oxígeno, tóxicos, contaminan a quien los respire, en ocasiones de por vida, calientes, hasta el punto de producir quemaduras incluso en el interior de las vías respiratorias, e inflamables, arden con la adecuada cantidad de calor y oxígeno.

La gravedad de los efectos en las personas dependerá de la dosis absorbida, de su concentración, de la naturaleza del combustible, de las condiciones fisiológicas de la persona afectada, etc.

NO ENTRAR NUNCA A UN RECINTO CERRADO INCENDIADO SIN PROTECCIÓN RESPIRATORIA ADECUADA.

Algunos de los gases presentes en los incendios son:

• Monóxido de Carbono (CO). La mayoría de las muertes en los incendios se producen por envenenamiento con CO, resultado de combustiones incompletas. Es un gas incoloro, inodoro e insípido que está presente en prácticamente todos los fuegos. El CO se combina con la hemoglobina de la sangre con una mayor avidez que el oxigeno, por lo que desplaza a éste y lo suplanta, haciendo llegar a las células CO en vez de oxígeno, provocando una rápida hipoxia del cerebro y de los tejidos que desencadenan en la muerte si no se suministra rápidamente oxigeno al afectado. La exposición al monóxido no es acumulativa, sin embargo, el cuerpo necesita de algún tiempo para ir liberándolo.
• Dióxido de Carbono (CO2). Es un gas que desplaza el oxígeno, aunque no es venenoso, que resulta de una combustión completa. Es ignífugo, inodoro e incoloro. Los fuegos que se generan al aire libre, en general, presentan mayores concentraciones de C02 que de CO.
• Cianuro de Hidrógeno (CHN). Es resultante de la combustión de sustancias que contienen nitrógeno, como por ejemplo el nylon, plásticos y fibras naturales, caucho, papel, etc. Es un gas incoloro pero tiene un olor débil similar al de las almendras amargas. Interfiere en la respiración a nivel de las células y de los tejidos, a diferencia del CO, dejando inoperativas determinadas enzimas esenciales para el funcionamiento de las células. El tratamiento a las víctimas es el mismo que a las del monóxido de carbono, administración inmediata de oxigeno.
• Cloruro de carbonilo (COC12) o Fosgeno. Se produce por el contacto de las llamas sobre productos clorados (PVC), aislamientos de cables de instalaciones eléctricas, materiales refrigerantes como el freón, etc. Es muy tóxico, incoloro, insípido y con un olor a heno húmedo. El principal efecto del fosgeno se da al ser respirado, ya que provoca un edema pulmonar que limita el intercambio de oxígeno en los pulmones. Se puede respirar una dosis letal sin que se noten los efectos ni sin que el organismo tenga tiempo de reaccionar. El fosgeno también se absorbe por la piel, sobre todo en altas concentraciones. El tratamiento genérico consiste en lavar las zonas del cuerpo que hayan estado en contacto con el gas con abundante agua, así como suministrar respiración asistida en los casos más graves.
• Sulfuro de hidrogeno (SH2). Se produce en la combustión incompleta de las materias orgánicas que contienen azufre (cauchos, neumáticos, lanas, etc.). También se encuentra a menudo en cloacas, plantas de tratamiento de residuos, debido a la descomposición de las materias orgánicas. Es un gas incoloro y tiene un fuerte olor a huevos podridos.
• Anhídrido Sulfuroso (SO2). Se produce por la oxidación completa de las materias orgánicas que contienen azufre. Se delata inmediatamente al ser irritante para los ojos y el sistema respiratorio, esto lo convierte en un "gas amigo". Es un gas incoloro. Cuando se combina con la humedad del tracto respiratorio se convierte en corrosivo, causando edemas a determinadas concentraciones. La exposición a concentraciones de un 0,05% se consideran peligrosas incluso durante períodos breves. Efectos similares pueden provocar los óxidos de nitrógeno (NO, N02), también conocido este último como "gas del silo".


9. PAUTAS DE ACTUACIÓN ANTE UN CONATO DE INCENDIO.
En primer lugar hay que aclarar que las pautas de actuación comprendidas en este manual son exclusivamente para extinguir conatos de incendio, por parte de un ciudadano medio, con unos conocimientos básicos en la materia.

Se puede definir conato de incendio como un fuego pequeño, en sus orígenes, fácilmente controlable, pero que si no se extingue y se deja que evolucione puede dar lugar a un incendio.

La primera acción que ha de realizarse al detectar el conato de incendio es avisar a los servicios de emergencia, bomberos, acción que parece obvia pero que muchas veces no se realiza por diversos factores como olvido, miedo, vergüenza, etc.

Existe un teléfono unificado de emergencias, el 112, que funciona en todo el territorio nacional, así como en el resto de la Unión Europea, en el que un operador irá pidiendo todo tipo de información relativa al siniestro, que habrá que dar con tranquilidad y de la manera más precisa que sea posible, ejemplos de información son:

- Qué se quema.
- Características del lugar del siniestro.
- Dirección del siniestro.
- Puntos de referencia.
- Teléfono de contacto del llamante.
- Etc.

Una vez que se ha avisado a los servicios de emergencia, o mientras alguien realiza esta acción, habrá que valorar la posibilidad de actuar o no directamente contra el incendio. Si el incendio está en su origen, es decir, es todavía un conato se podrá actuar, pero si el incendio ya está demasiado desarrollado se procederá a realizar una actuación indirecta, consistente en evacuación de personas y compartimentación del incendio, dejando la extinción en manos de los servicios de emergencia profesionales.

Si el incendio está todavía en fase de conato y se puede actuar, habrá que valorar las circunstancias del lugar, esto es, habrá que valorar los posibles riesgos presentes, así como los medios de extinción disponibles:

- Comprobar que se dispone de agente extintor adecuado (agua, polvo, CO2) al tipo de fuego que se pretende extinguir, que funciona correctamente, y que tiene capacidad suficiente para la extinción.
- Comprobar que los posibles riesgos del siniestro no afecten a la seguridad personal (calor, humo y gases), riesgos que se verán acrecentados en recintos cerrados. Teniendo en cuenta que normalmente no se dispondrá de los equipos de protección personal adecuados para protegerse de estos.
- Comprobar que no existen riesgos adicionales, por ejemplo, presencia de corriente eléctrica, caídas de altura, etc.

Si una vez valorados los riesgos posibles y los medios disponibles se decide que las circunstancias son favorables para la intervención y si se puede actuar seguiremos las pautas de extinción concretas de la herramienta utilizada (extintor o boca de incendio equipada).

En cambio, si por cualquier razón de las anteriormente expuestas se decide que no se puede actuar, se procederá a realizar una actuación indirecta, consistente en evacuar y compartimentar.

Se deberá evacuar a todo el personal que pueda verse afectado por el incendio, así se eliminarán los posibles daños personales. La evacuación se hará de forma ordenada, intentando evitar situaciones de pánico que la entorpecerían y podrían provocar accidentes.

Otra acción importante a realizar es compartimentar el incendio, esto consiste en ir cerrando todas las puertas que encontramos según nos retiramos hacia una zona segura, consiguiendo así confinar el fuego para que no se propague, minimizando así los daños materiales y facilitando las labores de extinción a los servicios de emergencia.

Además de evacuar y compartimentar, sería muy favorable ayudar a los servicios de emergencia realizando una serie de acciones, que serán centralizadas en una sola persona que sirva de enlace con estos, estas acciones son:

- Se comprobará que no falta nadie y que la evacuación ha sido completa, para ello es muy útil tener definido un punto de encuentro, conocido de antemano por todo el personal, en un lugar seguro, donde sea posible hacer un recuento de personas. El resultado del recuento se comunicará a los servicios de emergencia, y en caso de faltar una o varias personas se dará información sobre el lugar donde podrían estar con mayor probabilidad o dónde fueron vistas por última vez.
- Se puede ayudar a los servicios de emergencia dándoles información relativa al siniestro, por ejemplo, qué se quema, dónde está el incendio, hacer una descripción del edificio y de lo que contiene, etc.
- Se intentarán mantener los accesos al edificio libres de obstáculos (vehículos, aglomeraciones de personas, etc.) que dificulten o impidan el acceso y ubicación de los vehículos de emergencia.
- Se comunicará la ubicación de las distintas entradas al edificio, teniendo preparadas las llaves de las puertas por si alguna está cerrada, en especial las llaves de los cuartos de suministros (gas, electricidad, agua, ascensores, etc.), por si fuera necesario realizar algún tipo de corte o manipulación.

Por: Ignacio Tébar.

MANUAL DE USO Y MANEJO DE EXTINTORES Y BIE.



EXTINTORES.

INDICE:

1. Definición y partes del extintor.
2. Clasificación de los extintores.
2.1. Según su movilidad.
2.2. Según su sistema de presurización.
2.3. Según el agente extintor.
3. Elección del agente extintor.
4. Eficacia extintora.
5. Inscripciones del extintor.
6. Utilización de un extintor.
7. Mantenimiento.


1. DEFINICIÓN Y PARTES DEL EXTINTOR.
Un extintor es un aparato autónomo que permite proyectar y dirigir un agente extintor sobre un fuego con el fin de extinguirlo en su fase inicial. La proyección del agente extintor se consigue mediante la acción de una presión interna, que puede obtenerse por presurización interna permanente o por la liberación de un gas auxiliar.

Un extintor se compone de:
- Recipiente o cuerpo.
- Agente extintor.
- Agente impulsor o sistema de presurización.
- Elementos de disparo.
- Dispositivos de seguridad.
- Recipiente o cuerpo del extintor. Es el elemento que contiene el agente extintor, y en algunos casos (extintores de presión permanente) también contiene el gas impulsor. Está sujeto a la normativa para envases a presión. Lleva una etiqueta de identificación con sus características e instrucciones de uso, así como una placa de diseño donde se reflejan sus condiciones de fabricación y mantenimiento.

- Agente extintor. Es el producto contenido en el agente extintor cuya acción provoca la extinción. Los agentes extintores más comunes son el agua, el polvo químico y el CO2.

- Sistema de presurización. Es el medio utilizado para conseguir que el agente extintor pueda ser proyectado.

- Elementos de disparo. Permiten iniciar, dirigir y cortar la proyección del agente extintor. Distinguimos:
· Manetas. Hay dos manetas, la de abajo que es fija y la de arriba que es la de accionamiento.
· Manguera. Es un tubo semirrígido por el que circula el agente extintor hacia el exterior.
· Boquilla. Es la parte situada en el extremo de la manguera (o directamente unido al extintor en los extintores que carecen de manguera). Dependiendo del tipo de agente extintor se utilizan diferentes boquillas, con el objetivo de facilitar su dispersión y potenciar su poder de penetración en el fuego al que van dirigidos.
- Elementos de seguridad. Son el pasador de seguridad, que impide el accionamiento involuntario de la maneta, y el manómetro, que indica la presión del gas impulsor.


2. CLASIFICACIÓN DE LOS EXTINTORES.
Los extintores se clasifican de tres formas, según su movilidad, según el agente extintor utilizado, y según sea su sistema de presurización.

2.1. SEGÚN SU MOVILIDAD.
Atendiendo a criterios de movilidad, podemos clasificar los extintores en:

- Portátiles. Son extintores concebidos para ser transportados y utilizados a mano, es por ello que su peso máximo será de 20 kgs. en condiciones de funcionamiento. Estos son los extintores más comunes y conocidos.
- Móviles. Tienen un peso superior a 20 kgs. y disponen de ruedas para poder ser trasladados por una persona.
- Fijos. Forman parte de la estructura de un edificio, generalmente para su accionamiento automático sobre un elemento de riesgo. Se complementan con los sistemas de detección automática.

2.2. SEGÚN SU SISTEMA DE PRESURIZACIÓN.
La proyección del agente extintor se logra por presurización mediante la incorporación de un agente impulsor, en función de donde se encuentre alojado el agente impulsor clasificaremos los extintores en:

- Extintores de presión permanente. Son aquellos en los que el cuerpo del extintor está permanentemente presurizado, distinguimos dos tipos:
· de presión propia, el propio agente extintor está a suficiente presión para poder impulsarse, es decir, es a la vez agente impulsor. Estos son los extintores de CO2, que carecen por este motivo de manómetro, el CO2 sale al exterior con una presión de alrededor 150 kg/cm2.
· de presión incorporada, son extintores que utilizan un agente extintor
incapaz de impulsarse por sí mismo, y cuya presión de impulsión se consigue con la ayuda de un gas impulsor, que es incorporado al cuerpo del extintor durante la fabricación o recarga del mismo. El gas impulsor suele ser nitrógeno seco o incluso aire comprimido, estos extintores pueden ser de agua o de polvo químico, que deben poseer manómetro, cuya presión estará en torno a los 15-20 kg/cm2. El gas impulsor se encuentra, en estado gaseoso, en la parte superior del recipiente, por lo que hay que tener la precaución de utilizarlo en posición vertical, ya que si se invierte quedaría inutilizado.

- Extintores de presión no permanente, o de presión adosada. Son extintores en los que el agente extintor no se encuentra presurizado, sino que se procede a su presurización en el momento previo a su utilización. El gas impulsor está contenido en un botellín, que podrá estar alojado en el interior del recipiente (presión adosada interior) o en el exterior (presión adosada externa). Estos extintores pueden ser de agua o polvo químico, y no necesitan manómetro.
2.3. SEGÚN EL AGENTE EXTINTOR.
Los agentes extintores más utilizados en los extintores son:
- Agua.
- Polvo químico.
- CO2.

- Extintores de agua.
Este tipo de extintor utiliza como agente extintor el agua con una serie de aditivos (humectantes, retardantes y espumantes). Extinguen por enfriamiento, absorbiendo el calor del fuego para evaporarse, es más eficaz cuanto más pulverizada se aplique el agua.
Sirven para extinguir fuegos de tipo A. También pueden utilizarse para fuegos de tipo B, siempre que el agua se proyecte pulverizada, aunque no son los más adecuados para este tipo de fuego.
Nunca deben ser utilizados en fuegos con presencia de corriente eléctrica, debido al peligro de electrocución.

- Extintores de polvo químico.
Utilizan como agente extintor polvo químico, formado por sales inorgánicas de diferente composición, finamente pulverizado. Extinguen por inhibición de la reacción en cadena.
Son los extintores más comúnmente empleados en los edificios, debido a su versatilidad de aplicación.
El polvo químico puede dificultar la visibilidad y la respiración, aunque su toxicidad es nula, teniendo especialmente cuidado si se emplea en un recinto cerrado.
La composición del polvo químico depende del tipo de fuego para el que sea de aplicación, existiendo así tres modalidades:
· Polvo químico seco. Para fuegos de tipo B y C. Se componen de sales de sodio o potasio combinadas con otros compuestos para darles fluidez y estabilidad.
· Polvo químico polivalente. Para fuegos de tipo A, B y C. Sirven para fuegos en los que haya presencia de corriente eléctrica hasta cierto nivel de tensión, dato que vendrá grabado en el cuerpo del extintor, expresado en voltios. También son conocidos como polvos antibrasa. Se componen de una base de fosfatos de amonio con una serie de aditivos similares a los anteriores.
· Polvo especial. Para fuegos de tipo D. Este tipo de extintor es poco común, se pueden encontrar en instalaciones concretas que tengan riesgo de tener un fuego de metales o productos químicos reactivos.

- Extintores de CO2.
Utilizan como agente extintor el dióxido de carbono. Se utilizan para extinguir, por sofocación, fuegos de tipo A y B.
El CO2 se almacena en el interior del extintor, en estado líquido, comprimido a alta presión, suficiente para auto-impulsarse al exterior. Al proyectarse y pasar a estar a presión atmosférica experimenta una expansión, formando nieve carbónica, y enfriando el medio circundante a una temperatura de – 78 ºC. Por ello se deben extremar las precauciones de uso, debido a que su proyección sobre la piel puede dar lugar a quemaduras por congelación, por este motivo estos extintores tienen un tipo de boquilla característica, que hay que coger por su base o zona más alejada del punto de proyección.
También hay que tener en cuenta que el dióxido de carbono es un gas asfixiante que desplaza al oxígeno del aire, por lo que puede resultar peligroso para la salud en concentraciones superiores al 9%.
Este tipo de extintor puede ser aplicado en fuegos con presencia de corriente eléctrica, debido a que el CO2 es un mal conductor de la electricidad.


3. ELECCIÓN DEL AGENTE EXTINTOR.
La elección del agente extintor se hará en función del método de extinción que sea más eficaz o más seguro, acorde con el tipo de combustible y con los riesgos asociados (presencia de electricidad, fuegos tipo D, etc.).

En la siguiente tabla se muestra el grado de idoneidad de los distintos agentes extintores con los diferentes tipos de fuego:

4. EFICACIA EXTINTORA.
La eficacia extintora es el parámetro que nos indica el poder de extinción para un determinado tipo de fuego que tiene un extintor.

Se determina mediante un ensayo de extinción, sobre un hogar tipo, específico para cada tipo de fuego.

La eficacia va inscrita en el cuerpo del extintor, expresada mediante un número y una letra, que nos definen el tipo de fuego y la cantidad de combustible que es capaz de extinguir un determinado extintor.

Ejemplo:
Un extintor de eficacia 21 A quiere decir que es capaz de extinguir un fuego de un combustible sólido, concretamente 21 vigas de madera de 500 mm. de capa transversal.
Un extintor de eficacia 113 B, quiere decir que es capaz de extinguir un fuego de 113 litros de un combustible líquido, concretamente 113 litros de una mezcla de 1/3 agua y 2/3 de heptano.


5. INSCRIPCIONES DEL EXTINTOR.
Con el fin de que el usuario tenga conocimiento de las prestaciones, limitaciones y estado de un extintor, todos deben ir provistos de una placa de diseño o placa de timbre, y de una etiqueta de características e instrucciones de uso.

Dichas inscripciones estarán situadas sobre el cuerpo del extintor, en forma de calcomanía, placa metálica, impresión serigráfica o cualquier otro procedimiento de impresión que no se borre fácilmente. Los caracteres deben ser fácilmente legibles, teniendo en cuenta que algunas de estas inscripciones deben pode leerse rápidamente en el momento de la intervención.

El retimbrado del extintor se debe hacer cada 5 años y es cometido del fabricante o mantenedor del extintor, sólo puede hacerse el primer retimbrado y tres más, es decir, pasados 20 años el extintor queda fuera de servicio. La norma de retimbrado no afecta a los extintores de CO2, ya que carecen de caducidad.


6. UTILIZACIÓN DE UN EXTINTOR.
Un extintor sólo es eficaz cuando se utiliza en la fase inicial de un incendio, y su uso debe seguir unas pautas de actuación que nos garanticen un adecuado nivel de seguridad.

Medidas de seguridad:

- Leer las inscripciones del extintor antes de utilizarlo.
- No golpear el extintor, ya que es un recipiente a presión.
- No situarse encima del extintor, habrá que inclinarlo ligeramente.
- Realizar la extinción a favor del viento, siempre que sea posible.
- No perder de vista la zona extinguida.
- No acercase excesivamente al fuego.
- Coger el extintor por el sitio adecuado, especialmente en el caso de extintores de CO2.
- Precaución de no proyectar el extintor sobre los ojos.

Pautas de actuación:

- Averiguar el tipo de combustible.
- Elegir el tipo de extintor adecuado.
- Situarse de espaldas al tiempo.
- Revisar que el manómetro se encuentre en la zona verde de presión adecuada.
- Quitar el precinto de seguridad.
- Presurizar si fuera necesario.
- Realizar un disparo de prueba antes de acercarse al fuego.
- Atacar al incendio por la base.
- Siempre que sea posible actuar por parejas, sin colocarse uno enfrente del otro.

7. MANTENIMIENTO.
Los extintores de incendio, al igual que el resto de los equipos de lucha contra incendios, se caracterizan por dos particularidades que les son propias y exclusivas:

- Se adquieren con la esperanza de no tener que utilizarlos.
- La degradación de su operatividad no puede detectarse como consecuencia de su uso.

Esto hace que las operaciones de mantenimiento en estos equipos tengan la máxima importancia, en el caso de los extintores tendremos en cuenta:

Mantenimiento periódico

Según el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios, se establece un programa mínimo que engloba dos grupos de operaciones:

- Las que debe de realizar el propietario o usuario del aparato.
- Las que deben ser realizadas por fabricantes o mantenedores de aparatos.

1.- Por parte del usuario, cada tres meses:

- Comprobación de la accesibilidad del extintor.
- Comprobación visual de los precintos, seguros, inscripciones de placa y etiqueta de características, posibles grietas en las mangueras, desperfectos en el cuerpo del extintor.
- Comprobación del estado de carga (peso y presión) del extintor y del botellín de gas impulsor si existiera.
- Comprobación del estado de las partes mecánicas: boquilla, válvulas, mangueras, etc.

2.- Por parte del personal especializado:

- Cada año. Verificación del estado de la carga (peso y presión), agente extintor (presión), estado de las mangueras, boquillas, lanzas, válvulas, etc.
- Cada 5 años. Timbrado del extintor, caducidad del mismo 20 años.


TEBMOR formación en emergencias:

BOCAS DE INCENDIO EQUIPADAS.

INDICE:

1. Definición y partes de una B.I.E.
2. Tipos de B.I.E.
3. Modos de aplicación del agua.
4. Utilización de una B.I.E.
5. Mantenimiento.


1. DEFINICIÓN Y PARTES DE UNA B.I.E.
Las bocas de incendio equipadas son, junto con los extintores, otro medio para combatir los conatos de incendio.

Puede definirse como el conjunto de elementos necesarios para transportar y proyectar agua desde un punto fijo de la red de abastecimiento de incendios hasta el lugar del fuego.

Los elementos que componen una B.I.E. son:

- Armario. Es el elemento destinado a albergar el conjunto de componentes que integran la B.I.E. En algunos casos es opcional. Debe tener unas dimensiones que permitan el despliegue rápido de la manguera. Dispondrá de una puerta frontal, con un dispositivo de apertura/cierre, o bien con un cristal de fácil rotura, que deberá llevar impreso “Rómpase en caso de incendio”. El armario dispondrá de aberturas de ventilación.

- Soporte de la manguera. Es el elemento de sujeción de la manguera, enrollada o plegada, que permite su extensión rápida y eficaz. Deberá tener la suficiente resistencia mecánica para soportar el peso de la manguera y las acciones a las que se encuentre sometido.

- Manguera. Es el tubo flexible o semirrígido, destinado a transportar el agua hasta el fuego.

- Racor. Es una pieza metálica que posibilita el acoplamiento rápido de la manguera con la válvula de apertura/cierre por un extremo, y la lanza por el otro. Esta pieza está normalizada para todas las instalaciones y servicios de extinción de incendios, desde el año 1982, mediante el Real Decreto 824/1982, siendo utilizado el racor tipo “Barcelona”.

- Lanza. Es un tubo cilíndrico que se acopla a la manguera, en su parte distal, mediante el racor. Es de un material resistente a la corrosión y a los esfuerzos mecánicos a los que se verá sometida. Una parte importante de la lanza es la boquilla, ya que es el elemento que permite abrir o cerrar el paso de agua, así como regular el tipo de chorro que se precise, ya sea:
· chorro sólido.
· cono de ataque.
· cortina de protección.

- Válvula. Es el dispositivo que permite la apertura y cierre del paso de agua a la manguera. Deberá ser de material metálico resistente a la oxidación y a la corrosión. La válvula, dependiendo de la B.I.E. donde esté instalada, podrá ser de volante o de cierre rápido, previendo en este último caso los efectos del golpe de ariete.

- Manómetro. Es el elemento que mide la presión de la red, que deberá estar comprendida entre 3,5 y 6 kg/cm2, estará situado antes de la válvula de apertura y cierre.


2. TIPOS DE B.I.E.
Atendiendo a sus características constructivas, aplicaciones y diámetro nominal de las mangueras, diferenciamos dos tipos de B.I.E., la de 25 mm. de diámetro y la de 45 mm. de diámetro.

- B.I.E. de 25 mm.
· Emplea manguera semirrígida.
· No es necesaria la extensión de la manguera en su totalidad.
· El soporte será de tipo devanadera.
· Puede tener la válvula de apertura automática, o de cierre rápido.
· La fuerza de reacción es baja, debido a que su caudal será de 100 l/min.
· Podrá utilizarse por una sola persona, o dos preferiblemente.
· Se instalará en locales donde la carga de fuego no sea elevada.

- B.I.E. de 45 mm.
· Emplea manguera flexible.
· Debe extenderse en su totalidad para su uso, ya que de lo contrario quedaría inutilizada.
· El soporte será de tipo devanadera o también podrá ser de tipo plegadora.
· La válvula será de volante, evitando así la posibilidad del golpe de ariete.
· La fuerza de reacción es alta, debido a que su caudal será de 200 l/min.
· Deberá utilizarse por dos personas, o tres preferiblemente.
· Se instalará en locales con una elevada carga de fuego, donde haya previsión de grandes incendios.


3. MODOS DE APLICACIÓN DEL AGUA.
El agua será proyectada de diferentes modos en función de la posición en la que se ponga la boquilla, según se abre la boquilla empezará a salir el agua en forma de chorro sólido, si se continua abriendo se formará el cono de ataque, y por último, con la boquilla totalmente abierta, el agua saldrá en forma de cortina de protección.

La utilización de los diferentes modos de proyección del agua se hará en función de las necesidades que demande el incendio. Las características y aplicaciones de las tres modalidades de proyección del agua son:

CHORRO SÓLIDO
- Gran alcance, lo que permite el ataque a larga distancia.
- Poca evaporación.
- Elevada presión.
- Elevada capacidad de penetración.
- Eficacia limitada: sólo del 5% al 10% del agua empleada interviene en la extinción.
- La fuerza de impacto puede resultar destructiva para ciertos elementos.
- Posible dispersión de los combustibles y, por tanto, propagación del fuego.
- Mayor retroceso.
- Extinción de fuegos de combustibles sólidos.
- Sólo se usará desde lejos cuando por la potencia del fuego no podamos acercarnos.

CONO DE ATAQUE
- Mayor rendimiento.
- La mayor superficie por el pequeño tamaño de las gotas favorece más la absorción de calor.
- Limitación de daños.
- Alcance limitado.
- Incremento temperatura.
- Disminución visibilidad.
- Extinción de fuegos de combustibles sólidos, tiene la mayor capacidad extintora.
- Es el que se debe utilizar habitualmente.

CORTINA DE PROTECCIÓN
- Ofrece protección ante el calor.
- Limitación de daños.
- Retroceso nulo.
- Alcance limitado.
- Incremento temperatura.
- Disminución visibilidad.
- Sin rendimiento desde el punto de vista de la extinción.
- Sólo debe emplearse como protección para alejarse del incendio, así como para facilitar algunos desplazamientos, debido a su nulo retroceso.


4. UTILIZACIÓN DE UNA B.I.E.

Medidas de seguridad:
- No utilizar una B.I.E. si el fuego tiene presencia de corriente eléctrica.
- No dirigir el chorro sólido a personas, líquidos inflamables, polvos combustibles, estructuras de la edificación, metales fundidos, etc.
- En el manejo de una B.I.E. de 45 mm. es muy importante que las dos personas que la van a utilizar guarden un perfecto equilibrio y reparto de pesos y cargas, ya que la presión con la que se proyecta el agua es elevada. Para ello, mantendrán una posición lateral, sujetando la manguera con ambas manos, y manteniendo el contacto físico.
- Si hubiera una tercera persona disponible, se encargará de ir recogiendo la manguera cuando retroceda la pareja de extinción, teniendo la precaución de no tirar de ellos, para ello siempre habrá un tramo de manguera que apoye en el suelo.

Pautas de actuación:

Al existir dos tipos de B.I.E., el procedimiento de actuación variará en función de la que se use:


5. MANTENIMIENTO.
Según el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios, se establece un programa mínimo que engloba dos grupos de operaciones:

1.- Por parte del usuario, cada tres meses:

- Comprobación de la accesibilidad y señalización de los equipos.
- Comprobación e inspección de todos los elementos, despliegue total de la manguera y accionamiento de la boquilla en caso de ser de varias posiciones.
- Lectura del manómetro de presión de la red.
- Limpieza del conjunto, y engrase de cierres y bisagras en puertas del
armario.

2.- Por parte del personal especializado:

- Cada año. Desmontaje de la manguera y ensayo de ésta. comprobación funcionamiento de la boquilla (posiciones) y del sistema de cierre de ésta. Comprobación estanqueidad de racores, mangueras y estado de las juntas. Comprobación de manómetro con otro de referencia (patrón).
- Cada 5 años. La manguera deberá someterse a una presión de prueba de 15 Kg/cm2.

Por: Ignacio Tébar.

MANUAL DE SOPORTE VITAL BASICO (RECOMENDACIONES 2010).

TEBMOR formación en emergencias:

INDICE
1. Definición de soporte vital y cadena de supervivencia.
2. Recomendaciones 2010.
3. Soporte vital básico para adultos.
3.1. Reanimación cardiopulmonar.
3.2. Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño.
4. Soporte vital básico pediátrico.
4.1. Reanimación cardiopulmonar pediátrica.
4.2. Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño en la edad pediátrica.
5. Uso del desfibrilador externo automático (DEA).
Tabla 1. Comparación RCP niños/lactantes.
Tabla 2. Resumen.

1. DEFINICIÓN DE SOPORTE VITAL Y CADENA DE SUPERVIVENCIA.

El soporte vital amplía el concepto de reanimación cardiopulmonar (conjunto de maniobras encaminadas a revertir una parada cardiorrespiratoria, sustituyendo la respiración y circulación de manera artificial para intentar restaurarlas de forma espontánea), y se define como el conjunto de medidas encaminadas a mantener las funciones vitales en situación de riesgo inminente para la vida, evitando la parada cardiorrespiratoria, así como conociendo las formas de alertar a los servicios de emergencia.

El concepto de soporte vital va unido al de cadena de supervivencia, que es el conjunto de acciones, que realizadas de forma ordenada, consecutiva y en un periodo de tiempo lo más breve posible, han demostrado científicamente ser los más eficientes para tratar a los pacientes con parada cardiaca. Las acciones o eslabones de la cadena de supervivencia son cinco:

- 1.Detección de la parada cardiorrespiratoria y acceso a los sistemas de emergencia. Este eslabón comprende la detección de los síntomas de una posible parada cardiorrespiratoria, como son la aparición súbita de dolor en el tórax, la pérdida de conciencia, sudoración, fatiga intensa, etc. Cuando estos síntomas o un episodio de parada cardiaca acontecen se debe proceder con la mayor celeridad a ponerse en contacto telefónico con el Sistema Médico de Emergencias para solicitar ayuda especializada (112).

- 2.Soporte Vital Básico. Lo inicia cualquier testigo presencial de la emergencia que tenga unos conocimientos mínimos en la materia. Se realiza sin ningún tipo de material sanitario, excepto dispositivos de barrera, y debe iniciarse antes de los 4 minutos iniciales desde que se sucede la parada cardiorrespiratoria para que sea efectivo.

- 3.Desfibrilación precoz. La utilización del desfibrilador es imprescindible para revertir algunos tipos de PCR. Aunque son aparatos caros y hasta hace poco sólo existían modelos manuales que tenían que ser utilizados por personal experto, ahora existen los modelos automáticos o semiautomáticos de muy sencilla utilización y con un precio mucho más barato. Razones que son suficientes para que la Administración facilite la posibilidad de poderlos utilizar en la mayor parte posible de PCR y que su uso no se limite únicamente a los grandes centros hospitalarios como ha sucedido hasta muy recientemente, de hecho, hoy en día es fácil encontrarlos en centros comerciales, instalaciones deportivas, aeropuertos, casinos, etc.

- 4.Soporte Vital Avanzado. Requiere de personal entrenado (médico, enfermero y técnico sanitario) y equipado con el material necesario, es el que realizan las UVIs, y debe iniciarse antes de los 8 minutos iniciales desde que se sucede la parada cardiorrespiratoria para que sea efectivo.

- 5.Cuidados Post Paro Cardiaco. Ya en un centro hospitalario.


En soporte vital, tanto básico como avanzado, se diferencia si el paciente es adulto o un niño, por lo tanto existen unos protocolos específicos de soporte vital pediátrico, aplicables para la edad infantil hasta más o menos el inicio de la pubertad (comienza alrededor de los 8 – 13 años en las niñas, y lo 10 –15 años en los niños).

Son dos los motivos principales de que exista un protocolo pediátrico específico:
- las diferentes causas de la parada cardiorrespiratoria en el niño y en el adulto, ya que en el adulto esta suele tener un origen cardiaco, mientras que en el niño suele ser debido a problemas en la función respiratoria.
- las diferencias anatómicas y fisiológicas entre el niño y el adulto, más acentuadas cuanto menor es el paciente.

La cadena de supervivencia, en caso de víctima pediátrica, varía en el primer eslabón, en el que se da prioridad a la prevención.
La prevención de accidentes en niños y lactantes podemos resumirla en:
- utilizar en el coche sillas de retención adecuadas.
- no dejar al alcance del niño objetos pequeños con los que pueda atragantarse.
- no dejar al alcance del niño productos tóxicos, en caso de ingerir alguno de estos productos podemos llamar a toxicología
tlf: 91/ 562 04 20.
- no peder de vista al niño en piscinas, mar, pantanos, etc.

"Nunca subestimes lo que puede hacer un niño".


2. RECOMENDACIONES 2010.

Las medidas que conforman el soporte vital son actualizadas cada determinado tiempo (aproximadamente 5 años) para mejorar su efectividad, en forma de directriz o recomendación, por un organismo competente en la materia.

Las actuales recomendaciones son el resultado de un proceso que el Comité Internacional de Coordinación sobre Resucitación (ILCOR) comenzó en el año 2006, en el que trabajaron un total de 281 expertos de todo el mundo.

Después de conseguir el consenso de todos los grupos de trabajo, el Consejo Europeo de Resucitación (ERC) emitió en octubre del año 2010 las recomendaciones que han de servir para todos los países europeos. Dichas recomendaciones están basadas en el documento de consenso del ILCOR, pero teniendo en cuenta también las diferencias geográficas, económicas y médicas que presenta Europa respeto al resto del mundo.


Estas últimas recomendaciones pretenden conseguir dos objetivos:
- Simplificar los protocolos y diferenciar lo mínimo posible el protocolo de adultos del de niños, para así mejorar la enseñanza y facilitar la retención en la memoria.
- Aumentar la efectividad de los protocolos haciendo algunas modificaciones en estos.

No obstante, las directrices que se describen en este manual no son la única forma en que se debe actuar, simplemente representan una recomendación ampliamente aceptada de cómo llevarse a cabo una reanimación de forma segura y efectiva. La publicación en un futuro de nuevas recomendaciones no implica que estas no sean seguras o efectivas.


3. SOPORTE VITAL BÁSICO PARA ADULTOS.

En los adultos la gran mayoría de paradas cardiorrespiratorias tienen un origen cardiaco, a diferencia de las de los niños que tienen un origen respiratorio.

La parada cardiaca súbita es una de las principales causas de mortalidad en Europa, afecta a unos 700.000 individuos al año. En el momento en que se les practica el primer análisis de ritmo cardiaco, aproximadamente un 40% de las víctimas presentan una fibrilación ventricular (ritmo cardiaco acelerado, a más de 250 pulsaciones/minuto, irregular y caótico), que en pocos minutos se convierte en una asistolia (ausencia total de ritmo cardiaco). Muchas víctimas de parada cardiorrespiratoria pueden sobrevivir si los testigos que la presencian actúan de manera inmediata, mientras está teniendo lugar la fibrilación ventricular, pero es poco probable que la víctima sea reanimable una vez que el ritmo cardiaco se ha deteriorado a una asistolia.

El tratamiento óptimo de la parada cardiorrespiratoria, en fibrilación ventricular, es practicar una reanimación cardiopulmonar (masaje cardiaco combinado con ventilación boca a boca), además de una desfibrilación eléctrica. Una RCP precoz puede duplicar o triplicar las posibilidades de supervivencia de una parada cardiorrespiratoria en fibrilación ventricular, si además se realiza una desfibrilación en los primeros 3-5 minutos tras la parada se obtienen unas tasas de supervivencia muy altas, 49-75%, cada minuto de retraso en la desfibrilación reduce la posibilidad de supervivencia en un 10-15%.


3.1. REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR.

La secuencia de acciones para intentar revertir una parada cardiorrespiratoria en un adulto se representa en el siguiente algoritmo:

1. Comprobar que tanto el rescatador como la víctima están a salvo.

2. Comprobar la consciencia de la víctima, para ello hay que intentar que esta responda, hablando o moviéndose, ante un estímulo que le sea provocado:
- Preguntar a la víctima si está bien.
- Si no responde, sacudirla ligeramente, evitando esto si se sospecha que pueda haber lesión cervical.

a) Si responde, hablando o moviéndose (consciente).
- Dejar a la víctima en la posición en la que está, siempre que no haya peligro.
- Intentar averiguar que le pasa y pedir ayuda si fuera necesario.
- Reevaluar con regularidad.

b) No responde (inconsciente).
- Ir a buscar ayuda, asistencia médica (112).
- Pasar a comprobar la respiración de la víctima.

3. Comprobar la respiración (no tardar más de 10 segundos). Durante los primeros minutos después de una parada cardiorrespiratoria, puede que la víctima apenas respire, o bien que lo haga de forma irregular y ruidosa, no se ha de confundir esto con la respiración normal. Si se tiene alguna duda de si la respiración es o no normal, o pasan 10 segundos sin saber si la víctima respira o no, se actuará como si no hubiera respiración.
a) Si respira.
- Poner a la víctima en posición de recuperación, también llamada posición lateral de seguridad (posición estable, de lateral preferiblemente sobre el lado izquierdo, sin presión en el tórax y con la vía aérea accesible para reevaluar la respiración. Siempre habrá que tener en cuenta la posibilidad de lesión de columna vertebral).
- Mientras llegan los servicios médicos comprobar que la víctima respira de forma regular.

b) No respira o lo hace de forma agónica.
- Comenzar de inmediato a realizar 30 compresiones torácicas:
* Arrodillado al lado de la víctima, colocar el talón de una mano en el centro del pecho, luego poner el talón de la otra mano encima de la primera, con los dedos entrecruzados.
* Colocarse con los brazos rectos y verticales sobre el pecho de la víctima, y comprimir el esternón unos 5 centímetros, con una frecuencia de unas 100 compresiones/minuto (algo menos de 2 compresiones/segundo). La compresión y descompresión han de durar lo mismo.
* Todo ello con cuidado de no aplicar presión sobre las costillas, la parte superior del abdomen o la parte inferior del esternón.

- Después de las 30 compresiones, si somos personal entrenado, daremos a la víctima 2 ventilaciones boca-boca:
* Abrir la vía aérea utilizando la maniobra frente-mentón (poner una mano en la frente de la víctima, inclinándole la cabeza hacia atrás con suavidad, dejando libres el pulgar y el índice para pinzar la nariz al realizar el boca-boca, mientras con los dedos de la otra mano elevamos el mentón de la víctima para abrir la vía aérea).
* Inspirar e insuflar el aire a la víctima, para ello sellaremos la boca de la víctima con nuestros labios y taparemos con los dedos la nariz. La insuflación durará aproximadamente 1 segundo y se hará a un ritmo constante, mientras se observará si se eleva el pecho de la víctima, señal que nos dirá que la respiración es efectiva.
* Por último, retirar la boca de la de la víctima, observar que el tórax desciende, a la vez que se inspira de nuevo para realizar la segunda ventilación.

Si no nos consideramos suficientemente entrenados obviaremos las ventilaciones.

A pesar de todo esto, se ha comprobado que la mayoría de las víctimas de paro cardíaco extra-hospitalario no reciben RCP por parte de un testigo presencial. Esto puede deberse a múltiples razones, una de ellas puede ser el hecho de que la secuencia de acciones, anteriormente descrita, comienza con el procedimiento que resulta más difícil al reanimador, que es abrir la vía aérea y dar ventilaciones, además las compresiones torácicas suelen retrasarse si el reanimador decide colocar un dispositivo de barrera o un equipo de ventilación. Es por ello que las recomendaciones 2010 aconsejan empezar por las compresiones torácicas directamente, siendo el retraso de la ventilación mínimo, que será el tiempo necesario para aplicar el primer ciclo de 30 compresiones (alrededor de 18 segundos).

Otras consideraciones a tener en cuenta al realizar una RCP son:
- Se continuará con la secuencia 30:2, procurando que no haya interrupciones, y no parará hasta que 1) llegue ayuda cualificada, 2) la víctima empiece a respirar con normalidad o 3) el reanimador esté agotado.
- Si hay más de un reanimador, han de relevarse cada poco tiempo para prevenir el agotamiento, haciendo los relevos lo más rápido posible para evitar interrupciones en la reanimación.
- Si la ventilación boca a boca no hace que el pecho de la víctima se eleve, antes de intentarlo otra vez, habrá que comprobar que no hay nada en la boca que obstruya la ventilación, y que la apertura de la vía aérea se hace de forma correcta.
- La ventilación boca-nariz es una alternativa eficaz a la ventilación boca-boca, se puede practicar en los casos en que la boca de la víctima está gravemente herida, no se puede abrir o cuando es difícil sellar la boca de la víctima. También existe la ventilación boca-traqueotomía.
- Los reanimadores han sufrido en muy pocas ocasiones efectos adversos al practicar una RCP, sólo se ha informado de algunos casos aislados de infecciones, pero nunca del VIH. Para evitar estos contagios existen ciertos filtros o dispositivos de barrera con válvulas unidireccionales que impiden la transmisión oral de bacterias. Los reanimadores deberán tomar las medidas de seguridad apropiadas siempre que sea factible.
- En ocasiones, el reanimador no puede o no quiere hacer la respiración boca-boca, por diversos motivos, por ejemplo por miedo a contagios o simplemente por repugnancia, en estos casos se puede optar a realizar la RCP únicamente con compresiones torácicas, si bien la combinación de las compresiones torácicas con ventilación es el mejor método de RCP.



3.2. OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA POR CUERPO EXTRAÑO.

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño (OVACE) es una causa de muerte accidental poco común, pero potencialmente tratable, afortunadamente menos del 1% de estos incidentes tienen consecuencias fatales.

En adultos, la causa más común de atragantamiento es la producida por alimentos como el pescado y la carne, sobretodo la de pollo, a diferencia del atragantamiento en niños, que suele ser producido por monedas o juguetes y por alimentos, sobretodo golosinas.

La mayoría de atragantamientos están relacionados con la comida, es por eso que normalmente hay testigos, por lo tanto, suele haber una oportunidad de intervención temprana mientras la víctima aún puede responder.

El reconocimiento de obstrucción de la vía aérea es la clave del éxito, es importante no confundir esta emergencia con un desmayo, ataque al corazón u otra dolencia que pueda provocar súbitas dificultades respiratorias, cianosis o pérdida de consciencia. Como el atragantamiento suele tener lugar comiendo, la víctima puede agarrarse el cuello.

Los cuerpos extraños pueden causar una obstrucción leve o grave de la vía aérea. Los signos o síntomas que permiten diferenciar una obstrucción de la vía aérea grave de una leve se resumen en la siguiente tabla.


La secuencia de acciones a seguir ante una OVACE en un adulto es la siguiente:

1. Si la víctima muestra signos de obstrucción leve, se le animará a que tosa, nada más, ya que la tos genera presiones altas y sostenidas en la vía aérea que pueden expulsar el cuerpo extraño.

2. Si la víctima muestra signos de obstrucción grave, es decir, ya no puede toser, la actuación dependerá de si la víctima está consciente o inconsciente.

a) Consciente.
- Dar 5 golpes en la espalda (golpes interescapulares- estando a un lado y ligeramente por detrás de la víctima, se sostendrá el tórax de la víctima con una mano, inclinando a esta hacia abajo, para que el objeto caiga por efecto de la gravedad, y con el talón de la otra mano se le darán 5 golpes bruscos en la espalda, entre los omóplatos).
- Si no se consigue solucionar la obstrucción, se harán 5 compresiones abdominales (maniobra de Heimlich- ponerse detrás de la víctima abrazando su torso por debajo de sus brazos, cerrar el puño y ponerlo entre el ombligo y el esternón, sujetar esta mano con la otra y empujar secamente hacia adentro y hacia arriba hasta 5 veces).
- Si la obstrucción persiste se continuará con la secuencia de 5 golpes en la espalda y 5 compresiones abdominales, hasta que se solucione o hasta que la víctima caiga inconsciente.

b) Inconsciente.
- Tumbar a la víctima con cuidado en el suelo o en una superficie lisa y dura.
- Activar inmediatamente a los servicios médicos de emergencia.
- Comenzar las maniobras de RCP, es decir, compresiones torácicas y ventilaciones a ritmo 30:2.


Otras consideraciones en la OVACE son:
- Numerosos informes demuestran la eficacia de los golpes en la espalda y las compresiones abdominales para solucionar una OVACE, además en la mitad de los casos basta con una de las dos técnicas para solucionar la emergencia, no obstante, la probabilidad de éxito aumenta con la combinación de ambas técnicas.
- Al realizar una RCP para solucionar una OVACE, cada vez que se abra la vía aérea se debe comprobar si hay algún cuerpo extraño en la boca de la víctima que se haya expulsado parcialmente.
- Para retirar el cuerpo extraño de la boca de la víctima, lo más común es que el reanimador utilice sus propios dedos, aunque se ha de evitar el uso del dedo a ciegas, y extraer manualmente materiales sólidos de la vía aérea sólo si son visibles.
- Tras el tratamiento de una OVACE con éxito, puede que sigan quedando cuerpos extraños en el tracto respiratorio que provoquen complicaciones posteriores, por esto, las víctimas que tengan una tos persistente, dificultad para tragar o la sensación de que tienen todavía un objeto alojado en la garganta, deberían consultar a un médico. Así mismo, las compresiones abdominales pueden provocar graves daños internos, por este motivo todas las víctimas tratadas con esta técnica deberían ser examinadas por un médico en busca de posibles lesiones.




4. SOPORTE VITAL BÁSICO PEDIÁTRICO.

La edad pediátrica comprende desde que el niño nace hasta el inicio de la pubertad, que es aproximadamente a los 8-13 años en las niñas y 10-15 años en los niños.

Los motivos principales de que exista un protocolo pediátrico específico son:
- las diferentes causas de la parada cardiorrespiratoria en el niño y en el adulto, ya que en el adulto esta suele tener un origen cardiaco, mientras que en el niño suele ser debido a problemas en la función respiratoria.
- las diferencias anatómicas y fisiológicas entre el niño y el adulto, más acentuadas cuanto menor es el paciente.

Uno de los motivos por lo que se crearon estas recomendaciones es porque, con la utilización de las anteriores, seguía habiendo poca evidencia de buena calidad en reanimación pediátrica, por dos motivos principales:
- a muchos niños no se les hacía ningún tipo de reanimación por temor a hacerles daño.
- este temor se alimentaba con el conocimiento de que existen distintas recomendaciones para niños y para adultos.

Por este motivo, las recomendaciones 2010 intentan diferenciar lo mínimo posible los protocolos de adultos y niños, mejorando así la enseñanza y la retención. La filosofía de estas recomendaciones es que es mejor hacer algo, aunque no sea lo ideal, que no hacer nada, ya que en este caso las posibilidades de supervivencia de la víctima son prácticamente nulas. De todo esto se concluye que la supervivencia podría haberse mejorado si los testigos, que por temor a causar daño y no habiendo iniciado ninguna maniobra, hubieran iniciado el algoritmo de adultos.

Las recomendaciones de soporte vital pediátrico distinguen dos tipos de edad infantil, teniendo cada tipo unas peculiaridades especiales:
- Lactante: niño menor de 1 año.
- Niño: niño de edad entre 1 año y el inicio de la pubertad.

Esta clasificación de edades es orientativa, ya que en algunas ocasiones es muy difícil determinar la edad del niño, en cualquier caso, en caso de error, el daño será pequeño, será siempre más beneficioso aplicar las recomendaciones que no hacer nada.

Las diferencias entre los protocolos pediátricos y los de adulto radican en el diferente origen de la parada cardiorrespiratoria, como en los niños el origen no es cardiaco sino respiratorio, es potencialmente más reversible la parada en niños que en adultos. Por esto, mientras que en los adultos una de las primeras acciones que tomamos es llamar a los servicios de emergencia, en niños comenzaremos cuanto antes las maniobras de reanimación, durante al menos 1 minuto antes de ir a avisar. Y, además, pondremos especial énfasis en las ventilaciones, al contrario que con los adultos, en los que la prioridad son las compresiones. El resto de diferencias en los protocolos son por razones anatómicas y fisiológicas obvias.


4.1. REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR PEDIÁTRICA.

La secuencia de acciones es la siguiente:

1. Comprobar la seguridad del niño y del rescatador.

2. Comprobar la consciencia.
- Estimular al niño con cuidado, hablándole, sacudiéndole ligeramente,...
- No sacudir cuando se sospecha lesión cervical.

a) Sí responde, hablando o moviéndose (consciente).
- Dejarlo en la misma posición (siempre que no haya peligro).
- Comprobar su estado y pedir ayuda si fuera necesario.
- Valorarlo regularmente.

b) No responde (inconsciente).
- Gritar pidiendo ayuda, pero sin abandonar al niño, hay que recordar que dadas las grandes posibilidades de éxito hay que iniciar las maniobras cuanto antes.
- Comprobar la respiración.

3. Comprobar la respiración (no tardar más de 10 segundos).

a) Si respira.
- Poner al niño en posición lateral de seguridad (es igual que en el adulto, aunque por el menor tamaño del niño nos será más fácil colocarle, habrá de estar estable, podremos ayudarnos de una almohada o manta, con su boca inclinada hacia abajo, evitando cualquier presión sobre el tórax, de manera que la vía aérea pueda ser observada y controlada fácilmente. Siempre habrá que tener en cuenta la posibilidad de lesión de columna vertebral).
- Comprobar continuamente que sigue respirando.

b) No respira o hace bocanadas agónicas.
- Iniciar las compresiones torácicas (en los lactantes localizar la apófisis xifoides y comprimir el esternón un través de dedo por encima de ese punto, utilizando dos dedos del reanimador. En los niños poner el talón de una mano sobre el tercio inferior del esternón y comprimir levantando los dedos, en posición vertical sobre el tórax, con el brazo recto, pudiendo usar las dos manos con los dedos entrelazados en niños mayores. Tanto en lactantes como en niños la depresión del esternón será de aproximadamente 1/3 de éste y a un ritmo de unos 100 latidos por minuto), combinándolas con respiraciones de rescate, con una frecuencia de 30:2.
- Abrir la vía aérea (en los niños habrá que utilizar la maniobra frente-mentón, la misma que se usa para adultos, en cambio, enn los lactantes, el tamaño del occipital hace que en posición neutra ya tengan una apertura adecuada de la vía aérea, por lo que tan solo habrá que elevar el mentón, cogiendo con los dedos la barbilla y elevándola, teniendo cuidado de no presionar los tejidos blandos, ya que se podría bloquear la vía aérea. En caso de sospecha de lesión cervical, tanto en lactantes como en niños, sólo usaremos la técnica de elevación mandibular), para poder realizar de forma correcta las ventilaciones (tras abrir la vía aérea como antes se ha descrito, en lactantes se hará el boca a boca-nariz o, si no es posible, el boca-nariz, cerrando la boca del lactante, mientras que en niños se hará el boca a boca, pinzando la nariz del niño. Se soplará de manera uniforme dentro de la boca durante 1 o 1,5 segundos, lo suficiente para ver cómo se eleva el tórax). Previamente habremos eliminado cualquier obstrucción evidente la vía aérea, evitando hacer un barrido digital a ciegas.
- Si hay un solo reanimador, llevar a cabo la reanimación durante 1 minuto antes de ir a pedir ayuda, aunque siempre habrá que valorar la posibilidad de cargar con un lactante o niño pequeño, haciendo la reanimación a la vez que se pide ayuda.
- Continuar la reanimación hasta que el niño muestre signos de vida, llegue ayuda cualificada, o bien el reanimador esté agotado.


Este importante cambio propuesto en la secuencia de RCP de realizar compresiones antes de las ventilaciones provocó un encendido debate entre los expertos en reanimación pediátrica, debido a que la mayoría de los paros cardiacos pediátricos son por asfixia, en lugar de paros cardiacos súbitos, por lo que tanto la intuición como los datos clínicos respaldaban la necesidad de realizar ventilaciones y compresiones para la RCP pediátrica. Sin embargo, los paros cardiacos súbitos en la edad pediátrica son mucho menos frecuentes que los paros cardiacos súbitos en adultos, por lo que muchos reanimadores no hacían nada al estar confundidos o no estar seguros. Se constató que la mayoría de las víctimas pediátricas de paros cardiacos no recibían RCP por parte de un testigo presencial, de modo que cualquier estrategia que mejore la probabilidad de que los testigos intervengan puede salvar vidas. Por tanto, el enfoque de dar compresiones antes que ventilaciones, para víctimas de cualquier edad, se adoptó con la esperanza de aumentar la probabilidad de que un testigo presencial practicase la RCP.



4.2. OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA POR CUERPO EXTRAÑO EN LA EDAD PEDIÁTRICA.

La mayoría de los atragantamientos en lactantes y niños suceden mientras estos juegan o comen. Suelen ser sucesos presenciados, es por ello que la intervención se inicia cuando el niño está consciente.

La OVACE se caracteriza por el inicio súbito de la dificultad respiratoria, asociada con tos, arcadas o estridor.

La secuencia de acciones es la siguiente:
- Si el niño está tosiendo de manera efectiva, no son necesarias maniobras externas, habrá que animar al niño a toser y vigilarlo continuamente.
- Si el niño no tose o la tos es inefectiva, gritar pidiendo ayuda y comprobar la consciencia, las siguientes acciones variarán dependiendo de si el niño está o no consciente.

a) CONSCIENTE.
- Dar 5 golpes en la espalda (los lactantes ponerlos cabeza hacia abajo en posición prona, sobre el antebrazo o sobre el regazo del reanimador, sujetando la cabeza por la barbilla y manteniendo abierta la boca. A los niños, si por su tamaño no se puede hacer igual que en el lactante, ponerlos en una posición inclinada hacia delante), como en los adultos con el talón de la mano entre los omóplatos.
- Si los golpes en la espalda no son efectivos, dar 5 compresiones torácicas en los lactantes (poner al lactante sobre el antebrazo o regazo del reanimador, de manera supina y con la cabeza más baja, identificar el punto de compresión torácica y comprimir igual que en reanimación cardiopulmonar pero de forma más seca y con menor frecuencia) o 5 compresiones abdominales en los niños (maniobra de Heimlich), ambas maniobras crean un golpe de tos artificial al aumentar la presión intratorácica.
- Si el objeto no ha sido expulsado y la víctima sigue consciente repetir la secuencia. En cambio, si el objeto ha sido expulsado con éxito, comprobar que no queda ningún resto en el tracto respiratorio que pueda causar complicaciones, si hay duda buscar asistencia médica, además, las compresiones abdominales pueden producir lesiones internas y todas las víctimas tratadas con ellas deberían ser examinadas por un médico.

b) INCONSCIENTE.
- Iniciar las maniobras de RCP, eliminando cualquier obstrucción evidente de la vía aérea, evitando hacer un barrido digital a ciegas, previamente a realizar las ventilaciones.
- Hacer reanimación durante 1 minuto antes de pedir ayuda.




5. USO DEL DESFIBRILADOR EXTERNO AUTOMÁTICO (DEA).

La desfibrilación es un elemento fundamental en la cadena de supervivencia y es una de las pocas intervenciones que han demostrado mejorar los resultados de la parada cardiorrespiratoria.

La posibilidad de realizar una desfibrilación precoz es uno de los factores más importantes para determinar la supervivencia ante una parada cardiaca, aunque la probabilidad de éxito de la desfibrilación y la posterior supervivencia disminuyen rápidamente en el tiempo. Por cada minuto que transcurre entre la parada y la desfibrilación, la mortalidad aumenta entre un 7-10%, a no ser que en este lapso de tiempo se realicen maniobras de RCP, entonces el porcentaje de mortalidad aumenta de forma más gradual, con un promedio de 3-4% por minuto. La RCP precoz puede duplicar o triplicar la supervivencia en una parada cardiorrespiratoria.

La desfibrilación es el paso de una corriente eléctrica a través del miocardio, esta corriente eléctrica tiene una magnitud suficiente para posibilitar la restauración de la actividad eléctrica coordinada. La desfibrilación se define como la ausencia de fibrilación ventricular / taquicardia ventricular a los cinco segundos de producirse la descarga, sin embargo, el objetivo de la desfibrilación es restaurar la circulación espontánea.

Hoy en día, se están poniendo en marcha numerosos programas de desfibrilación de acceso público, por lo que hay muchas probabilidades de elevar la tasa de supervivencia ante una parada cardiorrespiratoria si se implantan en lugares donde por estadística suelen producirse, estos lugares son los que cuentan con al menos una parada cada dos años, por ejemplo, aeropuertos, casinos, centros comerciales, instalaciones deportivas. Aunque hay que decir que aproximadamente un 80% de las paradas cardiorrespiratorias no hospitalarias tienen lugar en zonas residenciales o privadas.

Hay desfibriladores semiautomáticos y otros totalmente automáticos, son dispositivos informatizados, sofisticados y fiables, que usan mensajes de voz y visuales para guiar al reanimador con seguridad para las víctimas. Los DEA han sido descritos como “el único gran avance en el tratamiento de la parada cardiaca desde el desarrollo de la RCP”.

Los avances tecnológicos han hecho posible la producción en serie de desfibriladores portátiles relativamente baratos, fiables y de fácil manejo, además, esta tecnología avanza tan rápidamente que en la actualidad la interacción entre el desfibrilador y el reanimador es mediante mensajes de voz y en el futuro se prevé que se puedan dar instrucciones más específicas mediante mensajes de voz, además pronto será posible que los DEA faciliten información sobre la frecuencia y la profundidad de las compresiones torácicas durante la RCP que puedan mejorar los resultados del soporte vital básico.

El DEA guía al usuario con instrucciones de voz, analiza el ritmo cardiaco (ECG) e informa al reanimador si es necesario practicar una descarga eléctrica, tienen una altísima precisión y sólo realizarán la descarga cuando haya fibrilación ventricular o su precursora, la taquicardia ventricular.

Algo a tener en cuenta es que en los primero minutos tras una desfibrilación con éxito, el ritmo cardiaco puede ser lento y no efectivo, por lo que pueden ser necesarias compresiones torácicas hasta que vuelva la función cardiaca adecuada.

En niños, la parada cardiorrespiratoria con origen cardiaco es menos común, esta suele tener un origen respiratorio, normalmente por hipoxia o traumatismos, intoxicaciones, hipotermia, etc. Solamente un 7-15% de las paradas cardiorrespiratorias en niños tiene un origen cardiaco, la desfibrilación rápida de estos pacientes puede mejorar los resultados.

Los DEA estándar son adecuados para niños de más de 8 años de edad, para niños entre 1 y 8 años hay que utilizar parches pediátricos o un modo pediátrico si es posible. En niños menores de 1 año (lactantes), aunque hay pocos datos que avalen la seguridad del uso del DEA, si se han dado casos de éxito, por lo que si se recomienda su uso, a diferencia de las anteriores recomendaciones 2005.

Es muy importante que nadie toque a la víctima mientras el DEA analiza al ritmo, para evitar confusiones del aparato, y sobretodo que nadie toque a la víctima cuando vaya a efectuarse una descarga, para evitar accidentes.


Tabla 1. Comparación entre lactantes y niños.



Tabla 2.


Por: Ignacio Tébar.